jueves, 7 de abril de 2011
Una noche en la ópera (19) - El estreno de un artista de Gaztambide y Gloria y Peluca de Barbieri
Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien en el Teatro de la Zarzuela. Las más de las veces en esta etapa de Olmos como director artístico del Teatro de la Zarzuela las producciones están siendo pretenciosas, y sin encontrar el punto de equilibrio entre una eliminación de elementos decimonónicos de este género y una adecuación a las posibilidades escenográficas y tecnológicas del s.XXI.
El doble programa que ha estado en cartel durante el mes de febrero de 2011 ha sido una auténtica sorpresa y delicia; sorpresa porque ninguna de las dos obras era conocida -de hecho en el caso de Gloria y Peluca los materiales han sido confeccionados exprofeso-, y delicia por el resultado obtenido. Ambas obras, aunque más la de Barbieri, suelen aparecer en la relación de zarzuelas importantes del s.XIX, y digo que más en el caso de Barbieri porque Gloria y Peluca, estrenada el 9 de marzo de 1850 era su primera obra lírica -27 añitos tenía el mozalbete-, y el éxito obtenido encauzó su carrera hacia el teatro lírico. Ambas obras también tienen un centro argumental parecido: el anhelo del artista a alcanzar la gloria, y a que se reconozcan sus méritos.
Y es este núcleo común en el argumento el que ha aprovechado hábilmente Ignacio García en el que considero uno de sus mejores trabajos hasta el momento, para unir las dos obritas con una puesta en escena de un realismo apabullante y plagada de detalles exquisitos y coherentes con la acción musical. Ya desde el primer número musical, con todo el coro representando a una orquesta, se sube a un nivel alto de representación que no se abandona. Muy buenas también las ideas de música belcantista como nexo entre las dos zarzuelas y la escenografía de Gloria y Peluca como la parte trasera del un escenario de un teatro.
Entre los intérpretes hay que destacar a Marco Moncloa, cada día más afianzado en este terreno, más suelto en el verbo y mejor comediante. Fantástica su interpretación del barbero Marcelo Pelusa y su interpretación del Terceto "Tened piedad, señor, de un infelice...", donde lleva a cabo la proeza de cantar los papeles de su composición para Zaide, Rufo y el Bey de Argel, cantando ora como soprano-falsete, ora como tenor, ora como bajo bufo.
Aquí os dejo un montaje con fragmentos de la representación que sirven para hacerse una idea del espectáculo.
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