lunes, 26 de julio de 2010

Los libros perplejos (11) - La maravillosa vida breve de Óscar Wao de Junot Díaz


Junot Díaz es un escritor dominicano, nacido en 1968, y que vive en Estados Unidos. Tiene algún libro de cuentos, pero fue con esta novela de 2007, a la que le han concedido el Pulitzer, con la que ha conseguido alcanzar una gran notoriedad. Es un libro divertido, a pesar de contar la trágica y hasta cierto punto insignificante vida de su protagonista, Óscar Wao, un dominicano que vive con su madre y hermana en EEUU, un extranjero en EEUU pero también en su propia tierra a la que regresa en vacaciones junto a su abuela, personajes que ansían buscar un anclaje con la realidad circundante pero que no pueden evitar el desarraigo y a los que la sociedad no ofrece muchas posibilidades de salir de ese bajo estrato social al que pertenecen. Además Óscar Wao es tímido, y obeso, aficionado a la lectura de cómics, y escritor de novelas de ciencia-ficción, lo cual no le ayuda en exceso para conseguir esa aceptación en la sociedad.
Estructuralmente, la parte central en que narra la vida de la madre en la Républica Dominicana de los años cuarenta y cincuenta, años de gloria del dictador Trujillo, y donde se explica cómo la madre fue a parar a EEUU y quién es el padre de Óscar Wao, esta parte central, digo, es bastante extensa, hasta el punto de poner en riesgo el propio título de la obra: la madre y el hijo ocupan el mismo peso en la novela y mismo papel protagonista.
El lenguaje es muy innovador, y se encuentran muchos términos del spanglish, supongo que porque ha de ser cierto que los dominicanos hablen así en Estados Unidos; al igual que términos español y expresiones poco habituales por nuestras latitudes: "pana", "probar chocha", "bro"... Lectura refrescante, argumento sólido y bien trazado, personajes singulares... bienvenido sea Junot Díaz.

Una noche en la ópera (8) - Tosca


Dentro del Festival del Festival de El Escorial, asistí a lo que desde mi punto de vista es su plato fuerte: Tosca de Puccini. A priori el atractivo principal además de volver a encontrarme con este título en directo, es ver a Juan Pons como Scarpia, pues su enorme carrera garantiza una calidad, a pesar de que cuando participó en el Teatro Real hace unos tres años como Tonio de Pagliacci, dio muestras de fatiga y de que quizá sus mejores tiempos habían pasado.
La representación fue estupenda en líneas generales. Joan Pons está muy bien aún de voz y las muestras de fatiga no se notaron en absoluto. Su Scarpia está lleno de intenciones, de frases amenazantes, como corresponden al personaje, pero también de frases dejadas caer en un susurro, de gestos despóticos y de miradas torvas, concupiscientes, airadas y fulminantes. Toda una delicia ver cómo se hace odiar. La Tosca de Elisabete Matos, que ya la tiene placeada, fue de enorme energía y valentía; acierta en considerar a Tosca a una mujer de armas tomar aunque cuando tenga el defecto de los celos; me sorprendió gratamente. Aquiles Machado debutaba el papel y fue el más flojo de los tres, incluso con algún problema en los agudos, pues el ensanchamiento de su voz y oscurecimiento le están dejando en contrapartida una pérdida de tesitura en los agudos. Habrá perdido como 20 kilos de peso, y frente a una mujer como la Matos se le nota su falta de altura.
La dirección de escena fue de John Dew y venía de la Ópera de Kalsruhe. Comete algunos errores graves: Scarpia es autoridad civil, no eclesiástica, de manera que no puede vestir como un cardenal, aun cuando quede tan bonito el traje. A ambos lados del escenario hay dos estatuas de un Cristo y de la Virgen María, una Dolorosa, de la cual obtendrá Tosca el estilete o puñal para clavárselo a Scarpia en la escena final del II acto; buen idea en lugar del cuchillo con el que cenaba Scarpia, aunque, claro, hay que imaginarse una habitación del Palazzo Farnese con semejante decoración. En cuanto al tercer acto, la sobriedad es máxima: el pastorcillo canta en el foso, por cierto, el foso le dio una proyección vocal excepcional, no hay más presos encerrados junto a Cavaradossi, y para el fusilamiento no aparece ningún pelotón, sino que Cavaradossi se coloca en el centro del escenario y se deja caer al oír la descarga. Tosca tampoco se suicidará saltando de la torre de la cárcel, sino que se suicida al lado de Cavaradossi, y , aquí viene el susto, el Cristo-estatua, que estaba al lado izquierdo del escenario, cobra vida - se ve que en este acto es un figurante, que aguantó impertérrito toda su duración-, y se acerca a Tosca para hacerle reposar su cabeza, la de Tosca, en su seno, el de Cristo, es obvio.
Otro detalle que me gustó es que al abrirse las puertas del fondo de la habitación donde cena Scarpia -unos grandes paneles-, se ve todo un archivo, se supone que el archivo secreto de esa Stasi que está a las órdenes de Scarpia, y que justo cuando le anuncian la derrota de su bando, rápidamente sus esbirros, todos ataviados con sotanas, se disponen a destruirlo para no dejar pruebas de su ignonimia.
La orquesta y el coro, los de la Comunidad de Madrid, sonaron bien, aun cuando hubo puntuales problemas de afinación en la orquesta. Miguel Ángel Gómez Martínez conoce a fondo la obra y mostró muchos detalles de gran maestro en su estructuración, y obligó a la orquesta a forzar dinámicas, obteniendo pianissimi de gran calidad.

miércoles, 21 de julio de 2010

Una noche en la ópera (7) - Neither de Morton Feldmann


El 10 de junio de 2010 pude asistir a un acontecimiento totalmente excepcional. La puesta en escena dentro del ciclo de OperadHoy de esa antiópera que es Neither de Morton Feldmann. La ocasión era única para poder apreciar esta obra, la única ópera que compusiera Feldmann, y ver qué solución presentaba su puesta en escena. El texto es de Beckett y consta de tan sólo 87 palabras, cantadas por un único personaje.
La puesta en escena, en el Teatro de la Zarzuela, es de Peter Mussbach. Ni que decir tiene que no hay desarrollo dramático, ni nada parecido a una melodía, o alguna referencia al concepto de ópera tal y como es entendido mayoritariamente. La soprano, Pilar Jurado que actuó de urgencias ante la enfermedad de la soprano programada, no está en el escenario, sino en el foso, y por supuesto que no se pretende que se entienda el texto. La iluminación era lo único que ocupaba el escenario vacío. Tras los 50' de duración de la obra, escrita además para una orquesta respetable en tamaño, nos dieron al par de centenares de espectadores que asistimos a la representación una pausa de 20' y luego se acometió de nuevo la obra. Pero ahora el público, en lugar de estar sentado en el primer anfiteatro y últimas filas del patio de butacas, sin vernos los unos a los otros -de hecho, los del primer anfiteatro creían que el patio de butacas estaba vacío-, se sentó en el escenario. Colocaron unas sillas y nos pasamos la entera audición de nuevo de la obra mirando al director -joven y de color, Kwamé Ryan- a través del tul que había entre medias en la embocadura del escenario. Todos quietos -a mi izquierda estaba sentado Alfredo Aracil, con el que conversé antes de comenzar la segunda parte-, y concentrados asistimos a esta completa desacralización de lo que significa el ritual operístico: el público en el escenario, lo que implica que el escenario es el patio de butacas ahora, ahí donde mira el público; o también el público ya es parte esencial del hecho musical. Lo cierto es que salí con la sensación de ser un afortunado al poder asistir a esta representación operística tan sui géneris.

sábado, 3 de julio de 2010

Un día en las carreras (7) - Meeting Madrid 2010


Esto no es ninguna fanfarronada. Es que previo al Meeting, donde corren los profesionales, han abierto una serie de pruebas para populares, y, gracias a mi compañero Luis Carlos Onecha que me informó a tiempo, me inscribí para correr los 1000m. Nunca he corrido únicamente 1000m y menos del tirón en sprint, y menos en una pista de atletismo auténtica. Además, como vivo al lado del Polideportivo de Moratalaz donde se realizará la prueba, llevo ya 15 días viendo la instalación de las gradas supletorias adicionales. El tiempo que me atreví a dar, repito que sin haber realizado esta prueba nunca, fue de 3'40''. Y, efectivamente, dos días antes me veo inscrito en la prueba de 1000m Open 4 con salida a las 17h46'.
El día del Meeting fue ayer, 2 de julio de 2010. Y sobre las 16h 30' de la tarde allá que me voy a recoger mi dorsal. Entro por la parte de abajo del polideportivo, entrego mi mochila y me pongo a trotar para calentar unos 20'. Veo a algunos que ya calentando auguran ir muy rápido. Somos la cuarta prueba Open de la tarde. Nos llaman al lugar donde nos reúnen antes de saltar a la pista y reconozco cierto nerviosismo. Ni siquiera sé qué hacer en la carrera, si salir a darlo todo y ver hasta donde llego o regular de menos a más. En fin, aquí me veo en la pista ya dispuesto a intentar marcar unos 44'' cada 200 metros para intentar igualar la marca que me inventé.
Pistoletazo de salida, grupo compacto y yo casi a la cola. Tras 500 metros estoy realmente el último, pero viendo que no estoy mal de fuerzas a 200 metros de la meta comienzo a dar grandes zancadas -es una forma de correr sprintando que puedo hacer pero que no sé cuánto tiempo puedo aguantar-, y para mi sorpresa consigo adelantar a cuatro corredores, y llegar casi adelantando a otro grupo de tres que tengo por delante. Tiempo final -oficialísimo, pues lo han medido los jueces de la RFEA-: 3'25''80''', y con veintipocas milésimas menos han entrado el grupito ese de tres por delante de mi, de manera que de haber tenido 10 metros más me los hubiera tragado también. Puesto final el octavo.
Experiencia fantástica, pero como siempre, no me manejo bien aún esto del atletismo. Tal y como llegué, totalmente entero y sin desgaste alguno -de hecho, debería haber corrido en sprint mucho antes de los 200 metros para al menos llegar cansado-, creo que puedo bajar esa marca. Cada día me seduce más la idea de apuntarme a un club de atletismo a recibir consejos profesionales que me permitan quedar satisfecho tras la carreras.
Tras un tormentón de verano que paralizó la pruebas, estuve viendo a los profesionales, y la verdad es que da gusto ver cómo se desplazan por la pista. Entre ellos estaba Mayte en 800 metros, que volvía a la competición este año y que quedó última de su carrera, ruth Bietia en salto de altura -quedó cuarta con 1m92cm-, un 1500 femenino con Natalia Rodríguez, en un excepcional estado de forma, y un 800 m masculino de mucho nivel, donde corría también Casado, y Kevin López, que viene de categorías inferiores. Disfruté mucho, aunque al final estaba aterido de frío. Viéndolos correr, me veía a mí mismo bajando sin parar mis marcas hasta ir con un ritmo en estas pruebas de 15' cada 100 metros.

Un día en las carreras (6) - II Carrera Norte-Sur


































El pasado 20 de junio se celebró la II edición de la carrera Norte-Sur, una carrera en la que el corredor se inscribe o bien por el equipo del Norte o bien el de Sur, y gana el equipo cuya promedio sea mejor. Tanto Cristina, mi vecina corredora, como yo nos hemos inscrito por el Sur. La idea de ambos es bajar nuestra MMP, ya que el recorrido es propicio: sale de Plaza de Castilla y entra en el Retiro por la tremenda cuesta que conduce a la Plaza del Ángel Caído. En teoría es más bien cuesta abajo hasta el Km8 en que entramos en el Retiro.
El día ha amanecido espléndido y por motivos ignotos la carrera se retrasa hasta las 9h 30'. Ya al calentar observamos que las camisetas amarillas, las del Norte, son más numerosas que las del Sur, de un azul pálido bastante feo. Mi intención recóndita es bajar a 40', o sea, mi ansiada marca de 4' el kilómetro, pero dudaba de poder conseguirlo, por estar a casi tres minutos de los 40', lo que implica un salto cualitativo muy grande.
Salimos y el primer kilómetro lo paso a 4'17''. Ya está claro que no habrá 40'. Los cinco primeros kilómetros, que consigo correr en 21' son bastante duros, pues a pesar de tener muchas cuestas para abajo por Serrano y Pio XII, también hay muchos repechos que impiden ir a un ritmo constante. Confiando en mejorar un poco mis 42' 48'' aprovecho hasta llegar al Retiro para estirar la zancada y la frecuencia, la subida no se me hace tan dura como había previsto, y aún tengo fuerzas para recuperarme en el kilómetro y medio que corremos dentro del Retiro. Al llegar a meta marco un tiempo de 41'44''. Un minuto menos que mi MMP. De 2430 corredores entro con este tiempo el 206. O sea, empiezo a estar en el grupo de populares "que aprietan" por decirlo de alguna manera.
Siempre me quedo con la duda de si la carrera fuera totalmente llana, qué tiempos marcaría. Pero mientras siga corriendo en Madrid, mucho me temo que no resolveré esta duda jamás.
¡Ah, se me olvidaba! Cristina bajó su marca unos 5' hasta 47' 30'' y el Sur ganó por segundo año al Norte.