jueves, 29 de abril de 2010

Un día en las carreras (3) - XXXIII Maratón de Madrid


Llegó el gran día, 25 de abril de 2010, en que por primera vez me enfrento a un Maratón. Nunca hubiera pensando que habiendo empezado a entrenar con periodicidad desde septiembre de 2009, pudiera correr un maratón. Tengo el dorsal 7923, y el recorrido es exigente, como son casi todas las carreras aquí en Madrid, porque la orografía del terreno obliga a ello. A priori, la parte dura de la carrera vendrá a partir del Km.29, cuando salgamos de la Casa de Campo y empieza el ascenso hasta el Parque del Retiro, donde finaliza la carrera.
La hora de salida es a las 9h, y el día va a ser caluroso, de manera que no hay que saltarse ningún avituallamiento. Hay unos 10.500 participantes inscritos. La salida es en la C/ Recoletos, y junto a nosotros, a nuestro lado derecho, se hallan los participantes de los 10Km de Madrid, con los que compartimos los dos ó tres primeros kilómetros de la carrera.
Llevo unos días nervioso, y la noche pasada no ha sido de las mejores.

Comienzo la carrera a un ritmo de 5'20'' - 5' 15'' el kilómetro. Se supone que hay que dosificar porque si no, el último tercio de la carrera será interminable. La subida por la Castellana hasta Plaza de Castilla no resulta dura a este ritmo; además el grupo te va llevando. Ya en el km 4 estamos sudando, o sea, el calor fuerte ha empezado antes de lo previsto.
La media maratón la marco en 1h 48' 03''. Desde el kilómetro 5 estoy corriendo en paralelo con Vicente, de Pontevedra, al que acabo de conocer, y dándonos algo de conversación nos vamos haciendo más suaves las fatigas. En el Km. 18 mi mujer me ha entregado el avituallamiento.
En la entrada a la Casa de Campo, pierdo el contacto con Vicente; es el km. 25 y empieza a pesar la carrera. A partir de ahora, empiezo a ver a corredores súbitamente frenados por un calambre o montársele los músculos intentando superar el contratiempo. Las caras van crispándose por el esfuerzo, sobre todo en la subida al salir de la Casa de Campo, donde nos quedamos clavados. Algunos comienzan a andar cortos trayectos.
Entre el Km.30 y el 35 la media me ha subido a 5'17'', y entre el 35 al 40 a 5'27''. Cada vez hay más público animando y también más calor. Son ya más de las 12h 30' y veo que sí llegaré a meta. Los dos últimos kilómetros los hago sin forzar y con una zancada cómoda, permitiéndome incluso un pequeño sprint final al comprobar que podría finalizar con algo menos de 3h 50'.
Tiempo final: 3h 49' 48''. La media es de 5'26'' por kilómetro. Me invade una enorme sensación de euforia. He acabado en el puesto 3192 de los 8281 que han conseguido acabar la carrera. Al llegar a meta, el esfuerzo hace estragos en algunos de nosotros, con vómitos, y calambres. Espero en la cola para que me atiendan en la carpa de los fisioterapeutas. Estoy cansado pero no destrozado ni tengo especiales dolores en ningún músculo ni articulación. Ahora toca a recuperarse a base de líquidos y descanso.

Proyecto final Curso "Recursos multimedia para la enseñanza"

Para este proyecto final he realizado un corto en el que explico la relación entre la música de Wagner y un episodio de Bugs Bunny titulado "What's opera, doc?", en el que se utiliza la música de Wagner como banda sonora y motivo de la historia. Me parece una forma agradable de que los alumnos vean cómo la música clásica es desacralizada y parodiada de forma genial en estos dibujos animados. En concreto he comparado dos melodías de Wagner mostrándolas en su versión original, y posteriormente en el arreglo que aparece en el cortometraje animado.
Para realizarlo he usado los siguientes recursos:
1º Imágenes obtenidas a través de internet.
2º Vídeos obtenidos a través de youtube y descargados con downloadhelper.
3º La página web media-convert.com para cambiar el formato de los archivos de vídeo.
4º El programa Jing para capturas pantallas y retocar imágenes.
5º El programa Audacity para grabar voz y editarla.
6º El editor de vídeo Windows Movie Maker.






Espero que os resulte simpático.

martes, 27 de abril de 2010

Actividad L1-M1

Aquí va el tutorial de la actividad L1 -M1

lunes, 19 de abril de 2010

Una noche en la ópera (3) - Chateau Margaux y La Viejecita



Programa doble el ofrecido en este abril en el Teatro Canal, y ambas obras, de corta duración, de Manuel Fernández Caballero. La dirección escénica corría a cargo de Lluís Pasqual, del que conocía en este terreno solamente el decepcionante Don Giovanni del Teatro Real. Pero la puesta en escena aquí es un acierto del principio al final.
Chateau Margaux la presenta como un concurso radiofónico de la España de los 40 ó 50 con todos los elementos propios de esa época, el omnipresente ejército, los anuncios comerciales de Cola-Cao, el provincianismo de los concursantes... Y la segunda parte del programa de radio es la radionovela La Viejecita, idea suficiente para dar paso de una obra o otra.
La puesta en escena presenta un antiguo salón de actos donde se emite en directo el concurso radiofónico, siendo el público al mismo tiempo el público invitado a la retransmisión. Para la segunda parte, desaparece todo ese decorado y aparece una fastuoso doble escalera de palacio de renombre, en cuyo seno se aloja la orquesta.
A pesar de esta incómoda situación de orquesta y cantantes que obliga a estos a cantar sin las indicaciones del director de orquesta, no hubo problema alguno en los tempi, lo cual es más que meritorio.
La música de Fernández Caballero es fresca, parece recién salida de la pluma, y se asemeja a toda la música vienesa y despreocupada de los valses y galops. De hecho, el vals de Chateau Margaux en nada tiene que envidiar a los de Strauss.
El reparto que cantó en la función que asistí estaba encabezado por Anna Nebot, con buen color vocal, agudos restallantes, pero de pésima dicción; y Borja Quiza, de ascendente carrera como barítono muy lírico, que interpretó una viejecita llena de vigor y acción escénica. Pero la estrella de la noche fue Jesús Castejón como locutor de radio: él solo llena la escena y dota a cada papel de los gestos necesarios para hacerlo creíble.
Orquesta y coro estuvieron a la altura del evento comandados por un estupendo José Ramón Encinar, que extrajo toda la calidad que estas músicas escritas las más de las veces con prisas poseen. Una buena noche de zarzuela para mantener en el recuerdo. Este es el camino de la recuperación de nuestra zarzuela, si alguno ha de existir.

Os dejo con un fragmento de Chateau Margaux en esta puesta de Lluís Pasqual interpretado por Sonia de Munck, justamente la soprano del otro elenco.

domingo, 18 de abril de 2010

Una noche en la ópera (2) - Salomé de R.Strauss


He tenido la suerte de asistir a tres representaciones de Salomé de Strauss, dos en Viena y una en Madrid dentro de un Festival de Otoño por una compañía rusa. Aún así sentía una gran curiosidad y expectación por presenciar este título de nuevo en el Teatro Real en la producción de Robert Carsen, y aunque no tan convincente como Les dialogues de Carmelites, una auténtica obra maestra tanto en la música como en su puesta en escena, sí que hay muchas ideas interesantes.
Ambienta la ópera en tiempos modernos, en el sótano donde está la cámara acorazada del casino Cesar's Palace en Las Vegas. Esta ciudad se toma como símbolo de todos los pecados, y donde pueden darse la degradación moral de los personajes. En contra: ¿qué hace Jochanaan encerrado en la cámara acorazada? ¿Cómo que se permiten a los huéspedes-invitados ludópatas del casino ir al sótano donde está la cámara acorazada? ¿Por qué todo el vestuario es moderno menos el de Jochanaan? ¿Y la aparición de Jochanaan en el escenario descorriendo la pared del fondo y mostrando un desierto?
A favor: la escena de los siete velos está muy bien resuelta desde una nueva perspectiva. Es tal la atracción de todo el sexo masculino por Salomé que siete invitados realizan una coreografía desnundándose; en esa misma escena es convincente que Salomé aparezca en escena como un doble de su propia madre. También la idea de derramar una lluvia dorada desde las distintas cajas de seguridad cuando Herodes intenta convencer a Salomé de que desista de su petición es muy sugerente. O la idea de que Herodes grabé la danza de los siete velos con una cámara, cuyo resultado se ve en las pantallas de seguridad instaladas en esa planta sótano.
Tanto la iluminación, siempre una de las bazas de Carsen, como el movimiento de actores me parecieron un acierto.
En conclusión, aunque no plenamente acertada, aquí y allá había ideas que permitían seguir con interés la puesta en escena.
El primer reparto tuvo a una Nina Stemme superlativa en todos los sentidos. ¡Magnífica voz, dotada de todos los recursos que se puedan pensar! Acabó la ópera sin mostrar signos de fatiga, consecuencia de un canto inteligente que sabe cómo ahorrar esfuerzo para llegar a la endemoniada escena final sin haber agotado el combustible. Era la primera vez que la veía en directo y reconozco que caí rendido ante ella. Como Herodes cantó Gerhard Siegel, al que conocía de su participación en Wozzeck en el Teatro Real hace unos años. Es un tenor de voz timbrada, y esa expresión histérica que va muy bien al personaje de Herodes. Como Herodias, la veterana Doris Soffel, actriz excelente, demostró como dotar de toda la expresión posible a un personaje que a veces se propone a voces en franca decadencia; no es su caso. El Jochanaan de Wolfgang Koch está dotado de agudos brillantes, pero el centro y el grave de la voz no son audibles ni todo lo carnosos que demanda el papel. Además su presencia escénica era demasiado dubitativa y acobardada, nada del aura de atracción-miedo que un profeta ha de poseer.




El segundo reparto era algo inferior al primero. Annalena Persson, desconocida hasta hoy por mi, cumple con este papel, de los más difíciles para soprano; posee una voz que corre y la maneja con facilidad, con tesitura igualada y agudos bien colocados. Irina Mishura, como Herodias, tuvo ciertos problemas de emisión en la zona de paso entre el centro y el grave, mientras que el Herodes de Peter Bronder también bordea por momentos el histerismo. Como Jochanaan cantó el norteamericano Mark S. Doss, bastante mejor tanto de presencia vocal, voz granulosa y de buena anchura, como presencia física que el del primer reparto.
Uno de los puntos negros de las dos noches fue el flojísimo Narraboth de Tomislav Muzek, voz deficiente y sin línea alguna, además de tener ya problemas en la emisión de su primera frase "Wie schön ist die Prinzessin Salome heute Nacht".
La dirección de López Cobos fue atenta, aunque dada la dimensión del grupo instrumental, era imposible no tapar a las voces en muchas ocasiones. Fue buen acompañante atento siempre a que nada se desmandara, pero se echaba en falta un punto mayor de arrebato en algunos momentos.

jueves, 15 de abril de 2010

Los libros perplejos (3) - El olvido que seremos


Fuertemente alentado por una reseña de Vargas Llosa, me decido a leer este libro, cuyo título es el verso de un poema de Borges, de un autor, Héctor Abad Faciolince, del que tenía vagas noticias pero al que reconozco que nunca se me hubiera ocurrido acercarme. Es una novela autobiográfica que trata sobre la figura del padre del autor, que fuera asesinado en 1987 en Colombia, aunque también ofrece un friso de cómo era la Colombia de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, y un retrato cariñoso del resto de su familia. Sin caer en la tentación de la sacralización del padre, Héctor Abad lo retrata como una persona enormemente humana y con un compromiso social hacia los más desfavorecidos socialmente que fue lo que provocó que lo hicieran asesinar. La relación del padre con el hijo es de total comprensión y muy enternecedora, nunca recrimina nada a su hijo y la felicidad que irradia el padre proviene de que tiene siempre cerca a su mujer y sus hijos, es decir, quiere a sus hijos simplemente porque existen, no por lo que han llegado a ser en cuanto a oficios o estudios.
A pesar de la tragedia de la historia, el libro es un canto a la vida, y más que de felicidad o de su búsqueda, el libro nos invita a ser alegres como escudo único para andorretear por los caminos de la vida. Hay una comprensión grande de cómo podemos enfrentarnos a nuestra propia vida y darle un sentido, conseguir tener una existencia dotada de significado para nosotros y para los que nos rodean.
El estilo de Héctor Abad es engañoso; su prosa está cubierta de una simplicidad que aparenta una facilidad en su creación, y esta facilidad es aparente, porque escribir así implica saber qué palabras, qué adjetivos y cómo realizar las frases para que no fatiguen, para que parezca que el autor no está contando con palabras de la calle, como si fuera una conversación entre amigos delante de un café, una bella historia. Es un libro escrito desde un profundo dolor y desde la rabia de saber que aún están impunes los asesinos de su padre, pero es un libro al mismo tiempo para reconciliarnos con la vida.
Cuando asesinaron al padre, en uno de sus bolsillos había un poema, que transcribo a continuación

Héctor Abad ha indagado hasta averiguar que el autor es Jorge Luis Borges, pero esa pesquisa es parte de otro libro que acaba de publicar.

Un día en las carreras (2) - X Media Maratón de Madrid


Dentro de la preparación que estoy realizando para la Maratón de Madrid del próximo día 25 de abril, llega el turno del X Media Maratón de Madrid, que se celebró el pasado domingo día 11 de abril de 2010.

He seguido entrenando 3 veces por semana, e incluso cuatro veces, intentando acostumbrar al cuerpo a rodar muchos kilómetros. Durante la Semana Santa, y aprovechando la vía verde que hay entre Lucena y Jaén, el día 28 de marzo corrí 2h 30, unos casi 29 Km. Esa semana hice 70 Km en total, y la siguiente unos 66Km. De manera que afrontar los 21Km de la media maratón en principio no deben suponer ningún reto extraordinario.
La carrera comenzaba a las 9h. Por primera vez no iba solo a una carrera, sino que mi amiga Cristina Artigues también la corría, además era su primera vez. El día amaneció esplendoroso: temperatura ideal y nada de viento. La participación alcanzaba más de 10.500 participantes. Salida y llegada desde el Retiro. Hicimos como unos 25' de trote muy suave y estiramientos para calentar la musculatura y la respiración.
Primer problema: a pesar de estar situado teóricamente en el grupo que pretendía acabar la carrera entre 1h 32' y 1h 39', hasta que conseguimos arrancar pasaron un par de minutos. Demasiada gente para correr. El primer kilómetro lo hice por esto demasiado lento, en 5'11''. Esta carrera ofrece a los corredores la posibilidad de ir pendiente de profesionales con globos atados donde viene impreso el tiempo que van a realizar. Hay globos de 1h 30', 1h 35'... y así cada cinco minutos. Mi idea previa era la de emparejarme con el grupo de 1h 40' y si no iba mal de fuerzas intentar hacer algo menos de tiempo. Cual no sería mi sorpresa cuando tras tener un globo al alcance de la vista desde el principio de la carrera y alcanzarlo por fin en el Km 9 vi que este era el de 1h 45', o sea, muy por debajo de mis expectativas.
Una vez en plaza de Castilla, a mitad de carrera, se formó un pequeño grupo que iba a una media de 4'30'' al que me uní y juntos nos fuimos hacia la segunda mitad de la carrera.
Notaba que iba a buen ritmo, incluso el km. 17 lo corrí en 4'11''. Pero la organización nos tenía preparada una sorpresa, la cuesta del km.18 desde Atocha Renfe hasta la plaza del Ángel caído dentro ya del Retiro: ahí fenecimos como auténticos espartanos, y hubo quien la subió andando sin caérsele los anillos por eso. Para los dos últimos kilómetros íbamos soñando con la línea de meta. Pude incrementar algo mi zancada pero sin grandes aspavientos ni algo que pudiera llamarse sprint. Crucé la línea de meta marcando 1h 38' 04'', lo cual era MMP, 2' 45'' menos que mi anterior Media Maratón, la V de La Latina.
Obviamente estaba cansado, pero tras la comida y una siesta de 45' me encontraba totalmente recuperado. Sigo sin saber cuando corro si voy bien o voy forzando. En cualquier caso esta carrera ha sido muy irregular, no he podido mantener un ritmo constante a lo largo de toda ella, a lo cual cualquier corredor popular se debe acostumbrar aquí en Madrid dada su orografía.

La nota luctuosa se produjo por el fallecimiento de un participante, Alberto Ceballos, tras llegar a meta. Se mareó, entró en parada cardiorespiratoria y no se recuperó. La noticia nos sobrecogió.
¡Ah, mi amiga Cristina finalizó la carrera en un excelente 1h 52' 58''!

domingo, 11 de abril de 2010

Actividad I1

Aquí va el texto propuesto en la actividad I1 realizada como difícil,usando el reproductor Dewplayer

martes, 6 de abril de 2010

Cine de madrugada - Amanacer (1927) de Murnau


De un tiempo a esta parte estoy intentando rellenar mis lagunas culturales, por no denominarlas océanos. Y una de estas es el cine no estrictamente contemporáneo. Para este, el bombardeo semanal de estrenos, premios, festivales de cine, entrevistas a directores, actores, más la consiguiente deificación de actores y actrices a veces en permanente promoción de sus últimos trabajos, auténticos iconos de nuestro posmodernidad vacua, me permite, como a cualquier hijo de vecino, el estar al tanto de las novedades, bien que uno no tenga que hacer esfuerzo mayor.
Pero para las películas digamos que anteriores a 1975, millares de ellas probablemente dignas de ser visionadas de nuevo, me faltan referentes, manos amigas que me guíen en ese enorme anaquel repleto de sorpresas. Gracias a la web www.divxclasico.com estoy intentando abrirme paso en ese fascinante mundo.
Encontré una recomendación que me atreví a seguir: Sunrise de Murnau, traducida como Amanecer del año 1927. Y aunque desde mi punto de vista no es memorable, pero sí que tiene mucho encanto, además de ser muy atrevida desde el punto de vista visual con esas superposiciones de imágenes. Pero lo que me ha llamado la atención ha sido en parte la banda sonora, donde se pueden reconocer fragmentos del poema sinfónico Los preludios de F. Liszt, justo la música del inicio, además de fragmentos del Idilio de Siegfried de Wagner, o del Till Eulenspiegel de Strauss.
Desde el punto de vista de la forma, la película se podría dividir en 3 grandes partes; una primera de unos 20' donde se inicia el conflicto dramático, una segunda de unos 45' demasiado reiterativa en el redescubrimiento del amor entre el matrimonio de protagonistas aldeanos, y que funciona como anticlimax contrastante con la primera, y una tercera, recapitulación del conflicto dramático de la primera parte, donde se resuelve este conflicto. En términos musicales el equivalente es la forma del Aria da Capo,o sea, A B A'.
No obstante, para aquellos que nunca se han atrevido con el cine mudo es altamente recomendable. Se darán cuenta de la enorme capacidad expresiva de esos actores, aunque el tempo de la acción es diferente al de las películas sonoras.

lunes, 5 de abril de 2010

Siempre distinto, siempre lo mismo

De todas las formas musicales, las que poseen un ostinato son de mi especial predilección. Un ostinato consiste en una serie de notas que se repiten de idéntica manera a lo largo de una composición, es decir, una melodía, normalmente de muy corta duración, que se obstina es aparecer de igual manera una y otra vez. El recurso compositivo más habitual es que aparezca esta melodía en el bajo, y como técnica compositiva estuvo muy en boga especialmente en el Barroco. Os dejo aquí un primer ejemplo de un ostinato; se trata de la canción White as lillies interpretada por Andreas Scholl, en un arreglo bastante peculiar, por cuanto mezcla instrumentos modernos -un bajo y una batería- con antiguos -un laúd-.