jueves, 23 de junio de 2011

Los libros perplejos (26) - El Coronel Chabert de Balzac

Reino de Redonda es una editorial que tiene a gala la publicación sólo de uno o dos títulos al año pero con un cuidado exquisito tanto de la traducción como de la presentación -tapa dura, tamaño de la letra, textura del papel, entintado... -. La editorial es de Javier Marías, el escritor, y es un capricho que se concede sin tener en cuenta si sale rentable o no esa edición.
El último de los libros publicados es una serie de cuatro cuentos de Honoré de Balzac. El más extenso, que entra dentro de lo que es una nouvelle, es El coronel Chabert. ¿Por qué leer a Balzac? Dos motivos: conoce cómo escribir historias y conoce el alma humana. Sus cuentos son un desfile extraordinario de personajes atípicos. Ya desde el comienzo la historia del coronel Chabert, dado por muerto en batalla y aparecido en vida, es un punto de partida que genera la expectación que se precisa; ni que decir tiene que trastoca todas las vidas con las que se cruza, empezando por la de su muer/exmujer. Los otros tres cuentos, El verdugo, El elixir de larga Vida y La obra Maestra Desconocida, tienen ecos de literatura fantástica y de horror.
Dentro de su prosa, evita siempre el caer en lugares comunes y su imaginación para las comparaciones añade un toque de humor. A veces da la sensación de que su prosa es una serie de citas, que pudieran casi todas las frases entresacarse y figurar como frases memorables per se.

Los libros perplejos (25) - Los perros y los lobos de Irène Némirovsky

Pues está claro que Némirovsky ha venido para quedarse entre nosotros como una escritora importante del pasado s.XX. Los perros y los lobos fue publicada por primera vez en París en 1940 y fue la última novela que pudiera publicar antes de su asesinato en Auschwitz en 1942. He leído de ella también Ardor en la Sangre y El baile, aunque la novela que le ha dado este inmensa fama póstuma es Suite francesa, encontrada en manuscrito entre sus papeles.
La historia de Los perros y los lobos es la historia de los primos lejanos Sinner, Ada y Harry, jóvenes judíos procedentes de distintas clases sociales de una pequeña población de Ucrania. Configurada con vivencias personales de la autora, aunque no signifique esto que es autobiográfica, su prosa muestra un equilibrio entre avance de la narración, siempre de manera lineal, diálogos, de los que no abusa, y momentos descriptivos, bien de personas, bien de lugares donde transcurre la acción. La historia conlleva un lapso de tiempo amplio, unos 25 años, pero la autora selecciona aquellos momentos que son relevantes en la acción y elude el resto. La historia consigue atrapar, y el personaje de Ada Sinner me parece de un logro total, así como la descripción de la desubicación de una familia judía rural en un centro urbano importante como es París. Novela muy recomendable.

miércoles, 1 de junio de 2011

Una noche en la ópera (20) - Luisa Fernanda de Moreno Torroba

Luisa Fernanda es uno de esos títulos que es de éxito asegurado desde que se estrenó en 1932, y la verdad es que la música sigue siendo una maravilla en todos y cada uno de sus números, independientemente de que el libreto vaya envejeciendo más y más con el paso del tiempo y hoy día roce lo anecdótico, con un muestrario de sentimientos noños y una resolución poco creíble para los tiempos que corren. Este título ha sido el último de la temporada de la Zarzuela, temporada que se antoja cada año más escueta y que precisaría de otro modo de producción para realmente dar salida a un mayor número de títulos y una mayor variedad, pues no es de recibo que entre estreno y estreno transcurran dos meses y sólo nos ofrezcan cuatro títulos por temporada, eso sí, treinta veces seguidas cada uno.
Con una puesta en escena poco atrayente y que a mi nada me dijo de Luis Olmos, vi la función del día 22 de mayo, con un reparto muy desequilibrado. Como Luisa Fernanda, papel protagonista, la internacional Cristina Gallardo-Domás, en el que podría ser su primera incursión en el mundo de la zarzuela, y que ha sido un fracaso rotundo: pocas veces he visto a una actriz menos convincente en las tablas del teatro: todo gestos grandilocuentes y morisquetas. Cierto es que habrá tenido que trabajar duro para encubrir o neutralizar su acento chileno, pero la antinaturalidad de su parte hablada debería hacerle repensar el aceptar más papeles de zarzuela, aunque se los vuelvan a ofrecer a la enormidad de 10000 euros que ha cobrado por función.
Y esto me lleva a otra reflexión: estando los tiempos como están, ¿es preciso este dispendio de dinero para intentar traer a primeras figuras al Teatro de la Zarzuela, cuando luego ni siquiera cumplen con un mínimo de profesionalidad? No estoy dudando de su profesionalidad, pero esta claro que la zarzuela se le atraganta a quien no está habituado a cantar zarzuela, que es una parcela de repertorio muy distinto al de la ópera. De cuando en cuando surgen rumores sobre la posible creación al amparo del Teatro de la Zarzuela, de una Escuela de Zarzuela, y casos como este demuestran lo acertado de esta idea, aunque este proyecto quedará en aguas de borrajas, por falta de presupuesto, y más en los tiempos actuales.
Volviendo a la crónica, el resto del elenco rayó a muchísimo más nivel, empezando por José Manuel Zapata como Javier Moreno, que cometió un par de pequeños deslices por dudar al atacar un par de agudos, no decidiéndose entre cantarlos a voz o atacar en piano; Carlos Bergasa y su bella voz perfectamente manejada como Vidal, aunque le noté una notoria pérdida de esmalte al pasar el mib agudo; y Susana Cordón, como Carolina, en perfecto estado de forma vocal. Algunos coprimarios fueron seleccionados más por sus dotes actorales que vocales, y siempre se nota eso, sobre todo cuando los pocas frases que han de cantar pasan desapercibidas por su mala emisión.
Dirigió Cristóbal Soler, el nuevo titular del Teatro. Era la primera vez que lo veía con la suficiente atención y demostró seguridad, un gesto sobrio, y un perfecto control en su relación con la escena. En cuanto al coro, excepto en la Mazurca de las Sombrillas, tiene una escritura desagradecida, por no decir mala -por ejemplo en todo el final del segundo acto-, y, a pesar de estar mal ubicado en escena a veces, cumplió con creces con su cometido.

martes, 31 de mayo de 2011

Los libros perplejos (24) - Padres, hijos y primates de Jon Bilbao

Alentado por su presentación en la sociedad literaria con su libro de cuentos Bajo el influjo del cometa, en el que me pareció una voz original, me leo su novela recién publicada Padres, hijos y primates. El primer problema es que da la sensación de que es un cuento estirado, un cuento largo. Se nos cuenta una única historia lineal, sin ramificaciones, sin desarrollar en vericuetos, con pocos personajes situados en un momento crítico -en México, aislados por un huracán-, y con un argumento que podría adscribirse al género del terror psicológico. Le falta vuelo a la novela. Tampoco encuentro nada original en el tratamiento del tema: un ajuste de cuentas entre un hombre con su exprofesor, al que culpa de su situación actual y de la deriva de su vida cuando cree que debiera estar en otra situación más encumbrada y acorde con sus aptitudes. Incluso la escena del principio en que el protagonista, Joanes, atropella a una chimpancé es forzada, pues está claro que las consecuencias de este accidente tarde o temprano aflorarán en la novela.

Los libros perplejos (23) - Estas ruinas que ves de Jorge Ibargüengoitia

Cada que encuentro un libro de este autor mexicano lo compro y lo leo sin pensarlo dos veces. Con lo difícil que es escribir de manera cómica, este autor posee el secreto de la hilaridad. Esta novela, publicada en 1974, narra el regreso a su tierra natal de un profesor universitario, y el ambiente provinciano en que se ve envuelto junto a otros "intelectuales" de provincias. El equilibrio entre diálogos y texto corrido, entre pasajes que hacen avanzar la acción y descripciones del entorno es perfecto. Además la novela es un despliegue de rico vocabulario, y de descripciones físicas de los personajes certeras, de adjetivación precisa y original. Encontré un error al escribir "onceava" por "undécima", algo inexplicable. Seguiré abonado a la magnífica literatura de esta autor, donde la vida se nos muestra desde el prisma irónico y mordaz, aunque con sus toques de nostalgia.

martes, 17 de mayo de 2011

Una noche en la ópera (19) - El rey Roger de Szymanowski






El haber estado ocupado en asuntos varios hace que me salte algunos títulos que he visto últimamente para comentar el más reciente. El pasado día 12 asistí a la función penúltima de Król Roger Op.47 del polaco Karol Szymanowski, esta temporada tan de moda en Madrid, pues tanto ONE como ORTVE como ORCAM le dedican algún espacio en su programación.
El principal problema de esta ópera es que es una "ópera de ideas", o sea, demasiado estática y falta de drama lo que la emparenta peligrosamente con el oratorio. La música es bellísima y la escritura vocal muy cantable. Momentos como el acto 1 en su integridad con el espectacular coro inicial no dejan a nadie indiferente. Y desde el punto de vista musical, la ópera estuvo bien servida, empezando por el director inglés Paul Daniel, de una técnica y musicalidad muy destacables al que he tenido ocasión varias veces de ver dirigir (me dirigió en el Teatro Real el estreno de L'Upupa de Henze). Equilibrio foso-orquesta, afinación, pulsación rítmica, colores orquestales... todo estaba en su sitio.
En cuanto al elenco vocal, destaca el barítono Mariusz Kwiecien, que ya protagonizara aquí el Conde Almaviva. Es una voz dúctil, de barítono lírico, de muy buen legato y espléndida presencia física, que conoce el papel perfectamente y lo ha grabado ya en DVD. Algo menos me gustó la Roxana de Olga Pasichnyk, a la que vi con voz algo descontrolada y apretada; y bien el hierático Pastor de Will Hartmann. En un papel menor aparecía la histórica Jadwiga Rappé. El Edrisi de Stefan Margita presenta siempre su timbre vocal muy claro. El coro, con muchos refuerzos, estuvo notable en la primera escena.
Otro cantar es la puesta en escena del encumbrado Warlikowski. Por decirlo en breve, me pareció un completo desastre. Se presupone que la puesta en escena ayuda la comprensión del entramado argumental. Pues en este caso Warlikowski ha jugado a ocultarlo y ello mediante la acumulación de tantos planos con significado metafórico superpuesto al texto que se cantaba de manera que nadie se enterara de lo que estaba ocurriendo ni pudiera centrar la atención en algo. Por ejemplo, no sólo es que aparezcan en paños menor rey y reina al comienzo de la ópera y vayan vistiéndose durante el coro inicial, sino que una cámara va emitiendo en directo la imagen que va filmando circulando entre los coristas, todos con cara de cabreo, y ello para ser proyectada en una pantalla que se sitúa entre los solistas, en la boca del escenario, y los del coro, unos metros detrás y algo en penumbra; de manera que no entiendes a los solistas, y para fijarte en ellos debes obviar la enorme televisión que te planta en primerísimo plano. Si a ello añadimos unos 6 ó más bailarines con una cierta coreografía en los laterales, ya comprenderán a qué me refiero.
Otro ejemplo: una piscina donde varios de figuración van llevando a personas -¿quienes son?- como si estuvieran en un balneario y fuera aquello una sesión de relajación o de masaje acuático en la espalda. Y por último, en el tercer acto aparece el Pastor con una cabeza de Micky Mouse y ¡rodeado de 5 pequeñitos mickies! Bueno, la impresión de timo es inevitable y la exigencia de responsabilidades al que le haya contratado también, porque si Warlikowski hace esas horripilantes puestas en escena es porque se las consentimos y le contrata el director artístico de turno. Pero no nos enfademos, que cuando se trata de cultura ya se sabe que todo queda entre amiguetes y entonces el acento se pone en este público cateto madrileño que no entiende y santas pascuas.
¿Hasta cuándo vamos a consentir el pagar entradas de ópera para tener que cerrar
los ojos nada más abrirse el telón y deleitarnos sólo con la escucha?

Este vídeo es la misma producción pero en su estreno en París. El elenco es el mismo.

Un día en las carreras (13) - XXXIV Maratón de Madrid

Todo llega con inexorabilidad y de nuevo aquí está el Maratón de Madrid en la fecha del 17 de abril de 2011. He estado 5 días sin salir a correr por aquello de aunar fuerzas antes de la carrera, pues este año, con la inclusión de la natación en mi preparación, no tengo tan buenas sensaciones como el año anterior.
Esta vez viene mi amigo Luis Amores, triatleta experimentado e incansable. La idea es ir a 5' y que Dios reparta suerte.
Amanece un día espléndido, con unos 12º, temperatura ideal. Salida a las 9h de la mañana, y un increíble tumulto de corredores con nerviosismo y algo de ansiedad ultimando su calentamiento antes de la salida. Se da el pistoletazo y allá que vamos. Primeros kilómetros sin forzar nada, aunque vayamos algo por encima de los cinco minutos kilómetro. La primera mitad es más cómoda que la segunda. Aquí transcribo los pasos que hicimos.


Control /Timing Point
Oficial/Gross
Neto/Net
Ritmo/Pace
Velocidad media/Average Speed
Posición/Place
Km 5
0:27:04
0:25:29
5:05 min/Km
11,77 Km/h
2053
Km 10
0:51:33
0:49:59
4:59 min/Km
12,96 Km/h
2212
Km 15
1:16:02
1:14:28
4:57 min/Km
12,83 Km/h
2389
Km 20
1:40:51
1:39:16
4:57 min/Km
12,94 Km/h
2492
Km 21,097
1:46:30
1:44:56
4:58 min/Km
12,48 Km/h
2485
Km 25
2:05:30
2:03:55
4:57 min/Km
12,10 Km/h
2456
Km 30
2:31:04
2:29:29
4:58 min/Km
12,04 Km/h
2342
Km 35
2:56:49
2:55:14
5:00 min/Km
11,98 Km/h
2272
Km 40
3:24:24
3:22:50
5:04 min/Km
11,83 Km/h
2156
Km 42,195
3:36:03
3:34:28
5:04 min/Km
11,80 Km/h
2084


El resultado no puede ser más satisfactorio. Y si a partir del kilómetro 35 no pude mantener el ritmo fue porque esos kilómetros finales son todos de subida, a pesar de falso descanso que supone la Ronda de Valencia.
La carrera se me hizo muy rápida desde el punto de vista mental. En Sol nos esperaba mi mujer para avituallarnos. Y correr con Luis fue todo un placer, porque no parábamos de conversar, y él también de tomar fotos -echaba a correr delante, fotografiaba y luego regresaba-.
La entrada en el Retiro siempre es un placer por la cantidad de público que congrega. La sensación final es que estaba mejor preparado de lo que pensaba. No obstante intentaré correr alguna otra maratón distinta a la de Madrid y donde esté todo llano.
Mi dorsal era el 3672 y el puesto final el 2084 de 8000 que finalizaron la prueba. El tiempo final supone 15 minutos menos que la maratón del año pasado. Estoy cerca de bajar de 3h 30', uno de mis objetivos como corredor amateur.

Los libros perplejos (22) - El ascenso de Endymion de Dan Simmons

Dan Simmons es uno de los mejores escritores de ciencia-ficción y novela de terror en la actualidad. Por fin he conseguido terminar la tetralogía Los Cantos de Hyperion, compuesta por Hyperion, La caída de Hyperion, Endymion y El ascenso de Endymion. Este último tomo, 650 páginas de letra más apretada de lo que uno quisiera, pone fin a esta épica epopeya. Simmons destaca por poseer una desbordante imaginación, y las guerras interplanetarias que nos plantea, siempre con más de dos bandos en juego, satisfacen las expectativas del amante del género. No obstante, hay un cierto componente ingenuo en su trazado argumental, donde finalmente chico y chica superan todas las dificultades y viven en paz; además de una cierta morosidad en algunos capítulos (los del principio dedicados a Vieja Tierra, o los del mundo T'ien Shan), y de dejarse muchos hilos resueltos de un plumazo, después de haber dedicado muchas páginas a abrir distintas líneas argumentales (id est, el mundo de Pax también desde la mitad del libro con sus intrigas palaciegas, Kenzo Isozaki...). La mayoría de los personajes son monocromos, faltan tintas medias en su caracter. A favor:  hallazgos como el personaje del Alcaudón, los éxters, y su manejo de tanta información de mundos y personajes.
Pero tampoco se puede pedir más a libros de este tipo. Como conjunto la tetralogía es recomendable, aunque necesita de una voluntad férrea el acabarla.

jueves, 7 de abril de 2011

Un día en las carreras (13) - 6ª Media Maratón de Latina





Aquí estamos preparando la Maratón de Madrid del próximo día 17 de abril. Dentro del plan de trabajo he incluido dos medias maratones, y una tirada de unos 30 Km, además de las salidas habituales durante la semana y alguna carrera de 10 Km entre medias. Ya el año pasado corrí esta carrera y me llamó la atención su dureza. Sabido es que en Madrid no hay carrera fácil, pero esta media maratón, a pesar de que transcurre parte de su recorrido por la Casa de Campo lo cual siempre es agradable, termina con unos 4 ó 5 km cuesta arriba que desesperan al más paciente.
Amanece el día no muy soleado, pero tampoco especialmente frío. Tengo el dorsal 2139 y han llegado a meta 2519 corredores. Es el día 27 de febrero y la salida es a las 9h 30'. Salgo los primeros kilómetros a un ritmo de 4 minutos 20'. Pero poco a poco debe ir bajando de ritmo para alcanzar la meta. Los últimos kilómetros se hacen realmente pesados. Al final 1h 38' 22''. Creo recordar que algo mejor tiempo que el año anterior. Pero sigue pareciéndome una prueba muy dura. Mi puesto en la clasificación es el 677. Pero el primer corredor ha marcado 1h 07', lo cual no es ninguna gran marca en absoluto.

Desde el kilómetro 10 aproximadamente corre al lado de Pepe, un corredor al que acabo de conocer. Vamos al mismo ritmo y con naturalidad surge la conversación. Entramos a meta juntos. Esta es una agradable manera de correr también.

Una noche en la ópera (19) - El estreno de un artista de Gaztambide y Gloria y Peluca de Barbieri





Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien en el Teatro de la Zarzuela. Las más de las veces en esta etapa de Olmos como director artístico del Teatro de la Zarzuela las producciones están siendo pretenciosas, y sin encontrar el punto de equilibrio entre una eliminación de elementos decimonónicos de este género y una adecuación a las posibilidades escenográficas y tecnológicas del s.XXI.
El doble programa que ha estado en cartel durante el mes de febrero de 2011 ha sido una auténtica sorpresa y delicia; sorpresa porque ninguna de las dos obras era conocida -de hecho en el caso de Gloria y Peluca los materiales han sido confeccionados exprofeso-, y delicia por el resultado obtenido. Ambas obras, aunque más la de Barbieri, suelen aparecer en la relación de zarzuelas importantes del s.XIX, y digo que más en el caso de Barbieri porque Gloria y Peluca, estrenada el 9 de marzo de 1850 era su primera obra lírica -27 añitos tenía el mozalbete-, y el éxito obtenido encauzó su carrera hacia el teatro lírico. Ambas obras también tienen un centro argumental parecido: el anhelo del artista a alcanzar la gloria, y a que se reconozcan sus méritos.
Y es este núcleo común en el argumento el que ha aprovechado hábilmente Ignacio García en el que considero uno de sus mejores trabajos hasta el momento, para unir las dos obritas con una puesta en escena de un realismo apabullante y plagada de detalles exquisitos y coherentes con la acción musical. Ya desde el primer número musical, con todo el coro representando a una orquesta, se sube a un nivel alto de representación que no se abandona. Muy buenas también las ideas de música belcantista como nexo entre las dos zarzuelas y la escenografía de Gloria y Peluca como la parte trasera del un escenario de un teatro.
Entre los intérpretes hay que destacar a Marco Moncloa, cada día más afianzado en este terreno, más suelto en el verbo y mejor comediante. Fantástica su interpretación del barbero Marcelo Pelusa y su interpretación del Terceto "Tened piedad, señor, de un infelice...", donde lleva a cabo la proeza de cantar los papeles de su composición para Zaide, Rufo y el Bey de Argel, cantando ora como soprano-falsete, ora como tenor, ora como bajo bufo.
Aquí os dejo un montaje con fragmentos de la representación que sirven para hacerse una idea del espectáculo.

domingo, 27 de febrero de 2011

Un día en las carreras (12) - XII Carrera de las Empresas


Domingo 19 de diciembre. Con esta carrera despido el año 2010, un año lleno de emociones atléticas y del que guardaré un gran recuerdo por ser el año de mi primera maratón, además de por haber descubierto el placer de las carreras y la suerte que he tenido de no tener lesiones y poder entrenar con regularidad.
La Carrera de las Empresas se desarrolla Castellana arriba y abajo y tiene dos modalidades: 6Km y 10Km. La condición es participar con tu empresa, de manera que allá vamos la empresa IES Juana de Castilla (por raro que parezca Luis Carlos nos inscribió como tal y no hubo problema), y nuestro equipo atlético formado por dos personas: Luis Carlos y yo. Mucha animación y mucho atleta dominguero, de esos que vienen poco rodados, que entre bromas y veras se han visto obligados a participar con su empresa y que van a tener dolores articulares y agujetas durante al menos 10 días después de la carrera.
Pistoletazo de salida a las 9h de la mañana: Luis Carlos llega con retraso y me pone de los nervios. Igual que la semana anterior salgo sin ahorrar nada, y como la semana anterior me veo frenado en los kilómetros de subida hasta Plaza de Castilla. El tiempo final es idéntico al del Trofeo Akiles 42'55'. O sea, una copia exacta de la carrera, lo cual se puede entender de manera positiva como regularidad. Luis Carlos mejora su marca del Akiles hasta 45' 21''. De manera que los dorsales 1916 y 1917 en su labor de equipo suman 1h 28' 16'' en los puestos individuales 265 y 479. Como equipo somos un honorable puesto 26 de 132 equipos masculinos de 2 corredores que realizaron la carrera de los 10 km. No hay que darle más importancia. Es una forma de disfrutar del atletismo y de Madrid.

Un día en las carreras (11) - XXX Trofeo Akiles


Con cierto retraso me hago la crónica de una de las carreras más consilidadas y queridas del calendario: el Trofeo Akiles. Se corre exclusivamente por la Casa de Campo, lo cual siempre es de agradecer por la pureza de su aire y el entorno natural. Es una carrera bastante cómoda, en el sentido de que rompe las piernas menos que otras, pero nadie piense por ello que es llana. En Madrid no hay carreras llanas, sino al principio será en el final cuando tengas la "tachuela" que te rompa el ritmo.
Voy a correrla junto a Luis Carlos, compañero matemático del trabajo, y experto en esto del atletismo, pues no en vano llena quizá treinta años destrozando zapatillas. La mañana, típica del invierno es fría y seca. Ya el año pasado corrí esta carrera y al final observé y recordaba la montonera que se forma a la salida; de manera que para este año optamos por colocarnos tan adelante como podamos en la salida.
Son 2434 corredores y la salida junto al lago es estrecha.
Pistoletazo de salida y salgo con ganas. Primer kilómetro en 4'... no sé si demasiado rápido o no. No recuerdo más tiempos intermedios, pero sí como las cuestas, sobre todo la del Km4 y 5 nos van frenando a todos. En el descenso me encuentro con Pipe, el cual me adelanta. Llego a la meta con una marca que considero buena: 42'44'', a 4'18'' el kilómetro. El puesto en la general es el 495.
Luis Carlos hizo 46'27'', entrando en el puesto 1063. Reconoce estar en baja forma y falto de entrenamientos.
Carrera de organización impecable. Seguramente la correré también el próximo curso.
La próxima semana estamos inscritos en la Carrera de las Empresas.

Si quieres ver mi llegada, pincha AQUÍ. Aparezco en los segundos finales.

martes, 22 de febrero de 2011

Una noche en la ópera (18) - La página en blanco de Pilar Jurado


Tras varios años en los que el Teatro Real no ha propiciado ningún estreno, esta temporada nos ofrece La página en blanco de Pilar Jurado. En principio es de alabar siempre iniciativas de tal tipo; ahora bien, la trayectoria mantenida por el Teatro hasta la fecha es la del estreno y luego si te vi no me acuerdo, es decir, hasta la fecha que te estrene una ópera el Teatro Real viene a ser como echarte un mal fario a tu ópera para que nunca más vuelva a subir a un escenario, cuando justamente es el proceso contrario el que debiera existir; el proceso de reponerla para con el tiempo, un par de temporadas, ver si la obra aguanta sin la presión del estreno y volver a escucharla, pues nadie es capaz de juzgar correctamente con una única audición.
En fin, en esto estamos. Me acerco desprejuiciado al evento, a pesar de tener mis impresiones sobre la autora. El tema de la ópera ha sido publicitado como de rabiosa actualidad, un tema en el que el público se va a sentir implicado, en palabras de la autora, un "cibercrimen", que es algo novedoso y nunca vista en un coliseo operístico. Pilar Jurado es la compositora; pero también es la que canta el rol protagonista femenino, y también es la que ha escrito el libreto. Me puedo imaginar que si se descuidan en el teatro, se poner a coser el vestuario, a pintar telones y a diseñar las luces. Cuando uno vale, es que vale.
Como compositora es salvable su trabajo, lo cual tampoco tiene tantísimo mérito hoy en día en que nadie compone ex novo, sino que se escribe la música en el ordenador, con un editor de partituras tipo Finale o Sibelius, y se puede escuchar con tremenda fidelidad lo escrito, lo cual permite modificar tantas veces como se quiera el resultado hasta quedar satisfecho. No quiero con esto quitar el esfuerzo y el juicio estético que se precisa para realizar tal tarea, componer, pero sí ponerla en su justo emplazamiento.
En cuanto al libreto es de una pobreza aterradora. No se trata de crear diálogos, ni tener una idea para el texto, sino de crear todo desde el punto de vista dramático y no como mera concatenación de escenas. Además la altura literaria, independientemente de la carencia o banalidad de drama, es cortísima, desprendiendo todo un tufo a ya visto que hace que nunca levante vuelo.
La puesta en escena no me pareció acertada. Todo el montaje, una habitación elevada donde el compositor se enfrenta a su tarea de escribir música, y una habitación inferior, a veces usada como sucio cuarto de máquinas de una teóricamente muy tecnológica y avanzada institución. Para crear un escenario tan escueto, de medidas tan escasas, no se precisa un escenario como el Teatro Real. La escena ha transformado a la ópera en una ópera de cámara. Concepto este también reflejado en la utilización del coro como un instrumento más, y por tanto, sentado en el foso con la orquesta.
Me chocó también como siendo la ópera en español, sólo ella entre los principales era española, siendo el resto del elenco como el compositor Ricardo Estapé el alemán Otto Katzameier, como Xavi Novarro el tenor austriaco Nikolai Schukoff, y como Marta Stewart, la mezzo vienesa Natascha Petrinsky.
Y para terminar algo aún más chocante. Creo que por parte de la autora hay una pretendida confusión entre ficción y realidad: su rol, el estelar, el de mujer que enamora, el de mujer seductora e irresistible, el de científica eminentísima se llama Aisha Djarou, obvio anagrama de su propio nombre. Aunque no es mi estilo, no me parece mal que alguien vaya por este mundo pisando tan fuerte y con la autoestima a prueba de ejércitos y bombas nucleares, pero la falta de pudor es absoluta. Al final todo se reduce a la cantilena de yo, mi, me, conmigo, para mi, de mi......

Una noche en la ópera (17) - Amadeu de Boadella


Dentro de la buena oferta de la cartelera madrileña, se produce el estreno de Amadeu, un musical o algo parecido concebido por Boadella en el Teatro Canal, teatro que dirige en la actualidad. Son muchos los años en que Boadello lleva en esto del teatro y cierto es que tiene un estilo propio, una manera de entender el hecho teatral en el que proyecta continuamente tanto sus filias como sus fobias. Amadeu no escapa a esta peculiar manera de ser de su autor. Todo el musical está centrado en la figura de Amadeu Vives, el magnífico compositor catalán autor de La Francisquita, entre otras joyas de la lírica.
El argumento es banal: a un becario de una redacción periodística se le encarga la confección de un artículo sobre este autor tras conocerse la noticia de que por problemas financieros de su familia, su cuerpo va a ser "desenterrado" de su tumba, ante la pasividad de los Instituciones catalanas, que ante la falta de autenticidad "catalana" de Vives, le parece una patata caliente en sus manos. A este becario, ajeno al mundo de la clásica y proveniente del pop y rock, se le presenta el espíritu del mismísimo Amadeu, y van desgranándose escenas de su propia vida con los injertos musicales correspondientes. Todo ello trufado de estacazos a diestro y siniestro a políticos, a la catalanidad mal entendida, y a todos aquellos que hablan verdades monumentales por la boca pero que en realidad son una versión nuestro del fundamentalismo ideológico.
Aunque nunca he sido partidario de este tipo de biografías con ejemplos musicales, he de reconocer que pasamos un buen rato en el teatro y que la función no tuvo tiempos muertos: dramatúrgicamente todo funciona y la selección de la música es un acierto, con momentos muy emotivos como el del Himno de Mallorca. El montaje escénico es muy simple, con una disposición como de music-hall con la boca del escenario ocupada con un piano en el centro izquierda, y la orquesta en un segundo plano, encima del escenario, lo cual implica un riesgo a la hora de concertar con los solistas.
El papel del becario Jordi lo realizó Raúl Fernández, aportando todo lo que pudo a este papel falto de desarrollo. La parte del león se la lleva Antoni Comas, tenor, pianista y excelente actor -no sólo esto sino que debía en la escena mostrar siempre la discapacidad de mano y pierna derecha consecuencia de la polio de Amadeu Vives-. Con todo merecimiento logró el éxito de la noche y la función reposa en sus espaldas.
El elenco que me tocó en suerte fue con la soprano Auxiliadora Toledano, de proyección ascendente, la mezzo Joana Thome, falta de proyección vocal en algunos momentos, e Israel Lozano, tenor entregado. Con esta obra debutaba el Coro Joven de la ORCAM, bajo la sabia dirección de Félix Redondo, y al fondo, que no en el foso, estaba la JORCAM, bien dirigida por Manuel Coves.

jueves, 10 de febrero de 2011

Los libros perplejos (21) - Todo lo que sé de los hombrecillos de Juan José Millas


Aunque no soy partidario de estar leyendo las últimas novedades porque considero que hay una hipervaloración de la mayoría de ellas con claros objetivos de propaganda de mercado, he leído con gusto el breve último título de Juan José Millás, Lo que sé de los hombrecillos. Reconozco su buena escritura, su gran imaginación para los argumentos y su habilidad para hacernos pensar en la extrañeza de la realidad circundante.
El libro puede ser entendido como una metáfora del malestar vivencial de nuestra sociedad, o no puede ser entendido así. La historia engancha y se lee con agrado, pero sigo pensando que en sus columnas tiene más pegada que en la distancia media o larga. Siempre me dejan sus novelas un poco de vacío, de insatisfacción. El argumento es como una historieta estirada durante más páginas de las precisas; se parte de una anécdota, una situación hilarante, y se explota esta situación hasta sus últimas consecuencias. Hay algo de insustancialidad, le falta más chicha. Tampoco es que cada novela tenga que contener todo lo humano y divino en su interior, pero la sensación de un juego "menor", de no tener "peligro" es inevitable tras acabar su lectura.

Los libros perplejos (20) - El testamento del hijo pródigo de Soma Morgenstern


Llevo meses esperando la publicación de este libro, y finalmente por diciembre Funambulista sacó esta excelente novela, tercera parte de la trilogía Destellos en la oscuridad que ha venido publicando en estos últimos años. Soma Morgenstern es un escritor escasamente conocido. Llegué a él a través de su libro de memorias Alban Berg y sus ídolos, donde narraba no sólo su amistad con el compositor vienés, sino también el ambiente entre guerras de aquellos gloriosos desde el punto de vista artístico años veinte. También tiene otro libro de recuerdos sobre Joseph Roth. Pero quizá sea en la trilogía que ahora se completa donde se encuentre el mejor Morgenstern.
Morgenstern nos termina de narrar el proceso de conversión de un joven Alfred Mohylewski al judaísmo tras el conocimiento de su tío Welwel y el pueblo de Dobropoljie. En esta ocasión el centro está puesto en las cartas que el padre de Alfred manda a su hijo para que este pueda comprender el proceso que le llevó a abandonar el judaísmo por la religión cristiana. Novela típica centroeuropea con la descripción de un estilo de vida y una situación político-cultural que la Segunda Guerra Mundial ahogaría.
Personajes bien definidos, diálogos bien trenzados, cadencia de acontecimientos no pausada ni agitada... En resumen, magnífico prosista en una edición bien cuidada. Me interesa todo lo que escribe Soma Morgenstern. (En 1941 consiguió llegar a Nueva York. Toda su familia pereció en el holocausto nazi). Cuando hay tanto libro fullero y pretencioso, encontrar un autor como este es una llegada al paraíso de la buena y gran literatura.

viernes, 4 de febrero de 2011

Una noche en la ópera (16) - Iphigenie en Tauride


Prosigue la programación del Teatro Real con este título de Gluck que hará unos diez años puede ver en concierto a Minkowski cantando Keenlyside el papel de Orestes y Mireille Delunsch el de su hermana Iphigenie. Pocas historias tan jugosas para el teatro y la ópera como los avatares de los Átridas. Con Gluck habiendo ya establecido con firmeza su propuesta de remodelación del teatro lírico, este título, el último de su vida de 1779, es una auténtica delicia también por su calidad en el libreto. La supresión del recitativo seco por el acompañado de orquesta dota a la obra de una continuidad dramática emparentable en el pasado con las primera óperas barrocas -Monteverdi- y se proyecta hacia el futuro, pues Wagner bebió de esta fuente para establecer su continuo musical en su drama con música o en música.
La puesta en escena de Carsen es un acierto, tras la más floja de su Salomé de la pasada temporada. Un rectángulo negro como escenario, supresión de atrezzo casi total y un grupo numeroso de figurantes. Ya en la obertura se escriben los nombres de esta historia: Agammenon, Elektra, Orestes, Iphigenia... que conforme se nos van desgranando sus destinos con sus finales trágicos van siendo borrados. La puesta en escena es a base de intensificar el sentimiento del personaje. Vestuario en negro, y coro situado en el foso (aunque cantaron de memoria, gesto innecesario que poco aporta).
Vi al elenco formado por Riccarda Wesseling como Iphigénie, un demasiado gesticulante Lucas Meachem -triunfador de Die Tote Stadt en este teatro- como Orestes, y Yann Beuron, resultón pero escaso de recursos como Pylade. La ópera es un canto al amor entre amigos, así como al amor fraternal. Espectáculo concentrado, conciso y sin ramalazos argumentos que distraigan.

Los libros perplejos (19) - The Road de McCarthy


Aunque no soy muy partidario de leer novelas muy recomendadas, cedo a la tentación de leer este libro del 2006 de Cormac McCarthy de tanto éxito que hasta ha sido llevado al cine. La causa principal es por leerlo en inglés y antes de ver la película. Es un libro desolador, un mundo apocalíptico de un futuro quizá no demasiado lejano. No figura nombres propios y la descripción de este mundo es aterradora: sin explicar nada deja entender un caos nuclear que calcina todo; sin bosques, con ríos contaminados, sin animales para cazar, sin apenas humanos viviendo y con los poco vivos devorándose entre sí. El protagonista con un niño a su cargo intenta llegar al sur en busca de un mejor clima, o al menos, alguna subida en las temperaturas y con el firme propósito de no abandonar el lado humano y dejarse llevar por el canibalismo. La novela es desoladora.
La película obviamente deja al margen varios episodios de la novela, pero sí refleja bien la angustia de vivir en semejante mundo, todo gris y negro y con cenizas por doquier.