lunes, 27 de septiembre de 2010

Los libros perplejos (14) - V. de Thomas Pynchon


Con gran esfuerzo reconozco haber leído este libro. Me consta que Pynchon es uno de esos nombres relacionados con la gran literatura. Conozco sus títulos pero hasta ahora no había leído ninguno. Y concluyo que, efectivamente, su dominio del lenguaje es único: su prosa está plagada de hallazgos verbales. Además, el argumento de este libro, V., es tan original que por momentos dudaba de que estuviera siguiendo la trama. Analizada su estructura, los capítulos impares son aquellos en que aparece Stencil y los pares en los que aparece el protagonista Benny Profane en su regreso a Nueva York con la cuadrillas de artistas bohemios. Finalmente en el último capítulo coinciden las dos líneas de narración.
Uno de los aspectos a destacar de la escritura de Pynchon, al menos de esta novela de 1963, es el humor, un humor bordando lo surreal. Otra característica es la inclusión de numerosos microrrelatos inmersos en la trama principal. Y al final del libro la respuesta a la pregunta de ¿Quién es V.? la deja sin resolver.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Los libros perplejos (13) . Cavalleria rusticana y otros cuentos sicilianos de G.Verga


Giovanni Verga no es un autor notorio en el día de hoy, a pesar del prestigio que tuviera en su época por sus cuentos y novelas como I Malavoglia. Si lo conocía era porque su cuento Cavalleria rusticana (Caballerosidad rústica) fue utilizado como base para la ópera del mismo nombre de Mascagni, a la postre, la única ópera suya que permanece en repertorio. Una pequeña editorial granadina, Ediciones Traspiés C.B., ofrece una recopilación de sus cuentos donde está incluido el arriba mencionado. Aprovechando el viaje de vacaciones en Sicilia, leo este pequeño opúsculo. Es una prosa directa y cruda. No ennoblece a la vieja Sicilia, sino que nos muestra la miseria y pobreza de sus gentes, las condiciones de vida extrema en que viven, todos los prejuicios sociales que les rodean, la falta de ilustración en el sentido decimonónico. Es un escritor verista.
El cuento más poderoso es Malpelo el pelirrojo, claro ejemplo de sociedad que demoniza a un pobre muchacho por el color de su pelo con las falsas creencias. Son cuentos de fácil lectura.

Un día en las carreras (8) - XV Carrera La Melonera


Pasó el verano, como todo pasa en esta vida, y llega la temporada otoñal con la que es quizá la más popular y simpática de las carreras populares, la Carrera de la Melonera, de las pocas que permiten la inscripción gratuita. Dorsal 3802. Es el día y la hora: 11 de septiembre a las 18h30'. Esta fue la primera carrera que hice y guardo de ella un recuerdo cariñoso. Si algo aprendí del año anterior es que, debido a la gran participación de gente, conviene situarse en los primeros puestos, siempre y cuando estés dispuesto a ir un poco más rápido que la media, se entiende.
Pistoletazo de salida: sensación un poco de pesadez en las piernas -¿no habré calentado bien?¿Me estará pasando factura la bicicleta y natación que comencé hace poco?-. Los tres primeros kilómetros los paso en 12'04'', un tiempo demasiado bueno para mí. No veo el cartel del kilómetro 4 y en el 5º veo que he hecho 10'10'' en estos dos kilómetros. ¿Será posible que haya pinchado de esta manera? En fin, no queda más que seguir hasta el final y tratar al menos de bajar de 50'. Tiempo de entrada final: 46'45''. Un poco decepcionado por este tiempo, pues después del trabajo del verano pensaba en correr con cierta facilidad por debajo de 45'.
Y ahora viene la sorpresa. Cuando miro en los foros los comentarios de otros participantes, los que corren con reloj que marca distancias advierten que entre el kilómetro 3 y el 5 había unos 400 metros de más. Resulta que los primeros corredores de la carrera no doblaron en una calle por donde debía -no había nadie de la organización-, sino bastante más arriba. Obviamente, el resto que vamos sin cuestionarnos el recorrido, seguimos sus pasos. Afirmaban que la carrera había tenido unos 10450 metros. ¡Ahora entiendo cómo esos kilómetros me salieron a 5'05'' de media! Quedo más tranquilo cuando ahora compruebo que con esa distancia mi media ha sido de 4'27'' el kilómetro.
En Fin, quede esto como una anécdota más. Lo importante es el haber participado en esta carrera aún no contaminada por el sacacuartos que empieza a imperar en el mundo de las carreras populares. La tajada de melón, tradicional de esta carrera, me supo a gloria ¡Ah! olvidaba comentar que el sol castigó de lo lindo con algo más de 30 grados.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Los libros perplejos (12) - La caccia al tesoro de Andrea Camilleri


Cada cierto tiempo recupero el hábito de leer algún libro en otra lengua que no sea el español. Aprovechando el viaje veraniego por Sicilia, me leo el último Montalbano de Camilleri, La caccia al tesoro, o sea, La caza del tesoro. Camilleri es un veterano en esta serie de "Giallo", que es como denominan los italianos a la novela negra, y este nuevo libro no decepciona. Eso sí, la trayectoria vital de Montalbano va variando. Montalbano es un comisario que se siente mayor, se siente envejecido y con ciertos problemas de autoestima, además de preguntarse si ese envejecimiento no es también un problema para realizar su trabajo, es decir, si no habrá perdido lucidez mental y agudeza de pensamiento para resolver bien su desempeño. La galería de personajes que lo acompañan es la gran familia que conoce cualquier seguidor de sus libros: Fazio, Mimì, Catarella, su eterna prometida Livia, Ingrid, Gallo, Adelina, su asistenta y sus sorpresas culinarias para la cena,....
La diferencia con otras novelas de la serie es que, además de todas las reflexiones sobre la vejez y el paso del tiempo, la trama es la propuesta de un asesino que va dejando pistas a Montalbano retándole para que le encuentre y evite otros crímenes... Aunque quizá se vea venir el desenlace, las reflexiones finales sobre cómo una sociedad pueda acoger y nutrir con las pulsiones que a todos nos atraviesan a semejantes individuos inmunes ante el sufrimiento ajeno, dotan a a la novela de un plus más allá del entretenimiento propio de la lectura. La combinación de lo serio y las escenas cómicas, fundamentalmente con el equipo de la comisaría con el gran personaje que es Catarella, más el lenguaje chispeante y de riqueza sonora inaudita, que es un italiano con mucho de Sicilia, es otro factor que atrae para la lectura de este último Camilleri.

Una noche en la ópera (9) - Eugen Onegin


Tras el paréntesis veraniego, comienza una nueva temporada en el Teatro Real, con más expectación que nunca por la llegada de Mortier. El despliegue de energía que está llevando el Sr.Mortier junto a la alta dirección del Teatro Real -Sr.Muñiz y Sr.Marañón-, para limpiar la imagen tan negativa que algunos sectores musicales y quizá gran parte del público operófilo madrileño atribuyen al Sr.Mortier, es indudable. En el corto espacio de unos días han aparecido reportajes más o menos extensos en Ritmo, El Cultural, e incluso una entrevista de Iñaki Gabilondo en su programa de CNN al mismísimo Mortier con un español bastante aceptable.
Asistí a la representación de Eugen Onegin, con todas las huestes del Bolshoi en la producción de Tcherniakov. De este conocía la puesta en escena de Bodas de Fígaro que retransmitieron por Arte desde Aix-en-Provance, y me defraudó mucho: es la neurosis como comportamiento existencial de todos los personajes. En este caso reconozco que encuentro muchos puntos a favor de esta puesta en escena, aunque también algunos negativos.
Entre los positivos, la construcción de los personajes es todo un acierto. Ninguno de ellos es monocromo, sino que están dotados de sentimientos varios. La timidez y retraimiento de Tatiana no la había visto tan clara en ninguna otra representación. La ilumaninación es también estupenda. Y en cuanto a la escenografía, es un claro tour de force el restringirse a un salón enorme con una gran mesa ovalada en el centro, pero aún así solventa cada escena aunque fuerce alguna -por ejemplo, en lugar de escribir la carta en su dormitorio, se ve obligado a crear una sonámbula Tatiana que permanece en el salón presa de su agitación-.
Entre los negativos: el escenario estaba demasiado aforado, y la distancia entre voces y orquesta, de más de 10 ó 15 m permanentemente, hizo inaudible cualquier matiz por parte de los solistas. El coro tuvo claros problemas de empaste, en su intervención del segundo acto fue siempre por detrás de la música, y en la escena del duelo entre Onegin y Lensky liaron un buen galimatías. No es de recibo que las coplas de Triquet las cante Lensky, sin justificación alguna desde un punto de vista dramático. Como tampoco se comprende que el duelo sea transformado en una lucha a mamporros en el salón con todos los invitados delante, y la muerte sea acccidental, al dispararse una escopeta sobre la que ambos forcejeaban.
Los solistas cumplieron con suficiencia, excepto el Lensky de Andrew Goodwin, con problemas en la zona aguda y sin posibilidad de realizar un canto pleno; eso sí, pianos muy buenos y color vocal algo blanquito. La Tatiana de Ekaterina Scherbachenko fue la mejor de la noche, con más recursos vocales y dramáticos; espectacular su aparición como mujer adulta en el tercer acto. Vladislav Sulimski como Onegin posee una bella voz, meliflua y nunca forzada, aunque falta de proyección, por lo menos en las circunstancias dadas.
Otro error escénico fue el mantener presente a Gremin al comienzo de la segunda escena del 3º acto, justo como si Tatiana estuviera contándole todas sus dudas y temores ante la reaparición de Gremin. Luego este desaparece de escena y Tcherniakov lo saca de nuevo a las tablas cuando justamente están Tatiana y Onegin dirimiendo su imposibilidad amorosa; y en lugar de tomar parte en esa situación, que es la reacción lógica cuando al entrar en una habitación ves a tu sobrino sollozando a los pies de tu mujer, se queda entre petrificado y pasmado...
La orquesta tuvo momentos excelentes, pero faltó equilibrio entre las secciones: las trompas siempre muy fuerte, y los violines primeros, de bellísimo color, a veces inaudibles ante violas y cellos.