domingo, 30 de mayo de 2010

Una noche en la ópera (6) - L'incoronazione di Poppea de Monteverdi


Con este título termina la puesta en escena en el Teatro Real de la trilogía operística monteverdiana enconmendada en su dirección escénica a Pier Luigi Pizzi y la musical a William Christie. Habiendo visto ya las dos anteriores en las dos temporadas pasadas, ni que decir tiene que tenía verdaderas ganas de no perderme esta y completar el paquete.
La puesta en escena de Pizzi siempre es inteligente, y aquí también lo fue. Con un decorado neoclásico y un vestuario refinado recordatorio de los tiempos romanos, la dirección de actores fue precisa y eficaz, centrando siempre la atención del espectador en aquello necesario para el seguimiento de los hechos y no añadiendo nada superfluo.
Para esta ópera, cuya autoría es compartida, se ha realizado una nueva edición musical basándose en la versión de Venecia. El conjunto instrumental de William Christie, dividido en 2 grupos para realizar los acompañamientos a dos personajes distintos en los diálogos, supone toda una lección de cómo debieran haberse hecho oír estas óperas en sus días. Todo está en su sitio, y otorga la suficiente variedad tímbrica a todos los acompañamientos para evitar el tedio.
El elenco fue espectacular, sobre todo, su pareja protagonista: Danielle de Niese como Poppea y Jaroussky como Nerone. Conocía a de Niesse por grabaciones discográficas y había disfrutado con su estilo y frescura vocal (hoy todavía está en el grupo de las "-inas"), pero la experiencia de verla en directo me ha convencido de su talento. Que a los 19 cantara en el MET Barbarina es dato de precocidad, pero el mundo del marketing disfraza a los mediocres con talentos. Este no es el caso. Es una cantante muy expresiva, de buen color vocal y de importante presencia escénica; incluso demasiada diría yo, pues había que echar mano de mucha imaginación para no ver que era "mucha mujer" para un físico como el de Jaroussky.
Pero es que Jaroussky tiene una voz de contratenor privilegiada. Frente a los contratenores de voz endeble y falta de proyección, Jaroussky llena el teatro con su voz, y su capacidad expresiva y técnica tampoco es producto de retoque en el estudio.
También me convenció Anna Bonitatibus en sus dos grandes arias, en especial la doliente "Addio,Roma". Algo más flojo estuvo Cencic como Ottone, todo sea por la comparación directa con Jaroussky. Y también el un punto sordo de emisión y falto de peso en los graves, Antonio Abate, como Séneca, un habitual en el mundo de la música antigua. La idea de la nodriza que fuera interpretada por un personaje masculino no es original, se ha hecho alguna vez antes, pero funciona a las mil maravillas y dota a la ópera de su vis cómica.
Era la segunda vez que veía en directo la ópera, y también la de mayor calidad. Para mi gusto el dúo final de los amantes, cuya música es de Ferrari, fue llevado con demasiado brío por Christie, pero reconozco que es un detalle menor dentro de la fantástica noche de ópera que pasé.

PD. ¿Sería posible hacer una ópera contemporánea con el recitar cantando monteverdiano?

Un día en las carreras (4)- 10 Km III Carrera Liberty


Tras la Maratón de Madrid, reaparezco en el mundo de las Carreras Populares. Aprovechando los entrenamientos, voy a intentar bajar la MMP de 10 KM. Hoy, domingo 30 de mayo de 2010, he corrido los 10KM de la III Carrera Liberty. Su trazado es, como la mayoría de las carreras en Madrid, bastante duro; tras el primer kilómetro, empieza la subida de Recoletos y Castellana, para terminar en el KM 6 con Concha Espina, y a partir de ahí, todo más cómodo: ligera pendiente cuesta abajo hasta la llegada a Goya, de donde también fue la salida.
La mañana amaneció espléndida, con unos 19 grados a las 8h 30'. A las 8 y 20' ya tenía el chip atado y la mochila entregada, de manera que pude trotar unos 25'. A las 9 estaba prevista la salida y con una anticipación de un minuto salieron antes que nosotros los corredores paralímpicos. En la carrera ha participado Chema Martínez, que fue entrevistado antes de la salida y que aconsejó "reservar fuerzas para la segunda mitad de la prueba". Ya voy conociendo los truquillos de los corredores populares, y me situé en el grupo que iba a hacer sobre 35', de manera que estaba bastante bien posicionado para empezar la carrera, con unos 7000 corredores detrás de mi por lo menos de los 8300 que comentaban estábamos inscritos.
Pistoletazo de salida: salida cómoda. Estos son mis parciales:
1Km 3'56'' (de seguir así rebajaré mi MMP, pero no olvido que vienen 5 km de subida)
2Km 8'13''
4Km 17'05'
5Km 21'38'' (ahora sí que voy sufriendo; por mas que intento mantener la frecuencia respiratoria y de zancada no lo consigo del todo al ser cuesta arriba)
7Km 30'58'' (en fin, la subida de Concha Espina ha puesto a cada corredor en su lugar, y mi lugar obviamente, no es por el mundo corriendo kilómetros a 4')
8Km 35'15'' (vuelven las energías)
9Km 39'15'' (un kilómetro a 4 minutos; si no fuera por estos recorridos madrileños rompepiernas, podría aspirar a bajar de 40')
10Km 43'35'' (último kilómetro en 4'20'' y sin posibilidad de esprintar. Resulta que los últimos 500m son otra vez cuesta arriba, y cuando veía que a la mejor podría bajar incluso de los 4 minutos, pues la orografía de nuevo dicta su sentencia)

Aún no sé mi posición final dentro de los 8300 valientes que hemos corrido esta bonita mañana. La recuperación de la carrera ha sido muy rápida, y me encuentro ahora bastante cómodo. Después de luchar contra este recorrido tan complicado, al final me he quedado a 47'' de mi mejor marca, lo cual me alienta a pensar que en una carrera llana totalmente, sí que rebajaría esa marca de 42'48''. Tengo opción para ello el próximo día 20 de junio en la Carrera Norte-Sur. Además prometo descansar mejor las noches previas, pues tanto ayer sábado como el viernes dormí solo 6 horas, y con cierta intranquilidad.
¡Ah! Olvidaba comentar que en la meta vi a Chema Martínez haciéndose fotos y hablando con corredores populares. Pero es que no suelo llevar cámara de fotos encima... La próxima vez prometo echarla en la mochila.

jueves, 27 de mayo de 2010

Los libros perplejos (9) - De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami


Haruki Murakami está pasando de ser considerado un autor de culto a ser un autor de masas. De él conocía Tokio Blues, y me llamó la atención su peculiar prosa, dotada de un ritmo personal, de una cadencia que la individualiza. La reciente publicación del libro De qué hablo cuando hablo de correr rápidamente me atrajo por la combinación de dos pasiones que cultivo, la literatura y el correr.
Resulta que Murakami es todo un veterano del correr, con 23 maratones a sus espaldas en el momento de escribir el libro (agosto de 2006), una ultramaratón de 100Km y varios triatlones. Ni que decir tiene que la constancia es una de sus virtudes. El libro intenta ser una reflexión en voz alta, teñida obviamente de un fuerte componente autobiográfico, de lo que significa para él la práctica de un deporte de manera continua y cómo esa práctica puede influenciarle en su peculiar escritura y su manera de entender la literatura. No pretende convencer a nadie de la práctica del deporte, ni tampoco aparece un yo fatuo y presuntuoso por dedicarse a correr maratones. Es más, queda bastante claro la lucha que mantiene contra el paso del tiempo para mantener marcas dignas.
Para Murakami ser corredor viene dado por una serie de características personales que a él le van como un guante: es preciso ser individualista, con capacidad de sufrimiento, una cierta obstinación, con constancia,... Cualquiera que haya participado en una carrera como una maratón o similar se identificará con mucho de lo que nos cuenta sobre la preparación, los estiramientos, la carga de kilómetros a la semana que hay que hacer, las dudas antes de la carrera, la hidratación en la misma, y también el justo orgullo que se siente al cruzar la meta. La carrera es siempre contra uno mismo, no contra otros participantes. En cierto sentido, el corredor de fondo no es un únicamente un ser solitario, sino que pertenece a un grupo de solitarios y como tal se reconoce en la mirada cuando se cruza con otro corredor.
La actividad física es tan importante para Murakami que en el último capítulo incluso dice que "Si algún día quisieran grabarme un epitafio y pudiera yo elegir las palabras, me gustaría que dijera lo siguiente:

HAKURI MURAKAMI
Escritor (y corredor)
Al menos aguantó sin caminar hasta el final

Su estilo está construido a base de frases no muy largas y con total ausencia de diálogos. El ritmo de su prosa hace que la lectura sea fácil y sin cansancio. Quizá no sea su mejor obra, o probablemente quede en su corpus como una obra menor de carácter autobiográfico, pero su lectura es muy grata y al lector-corredor le será muy sugerente.

Una noche en la ópera (5) - Im wunderschönen Monat Mai

Dentro del ciclo Operadhoy 2010, asistí el día 8 de mayo en el Teatro Canal a este artefacto escénico, pues dista mucho de ser una ópera. El título está tomado del lied con el que se abre el Dichterliebe schumanniano, y la propuesta consiste en el encadenamiento de 221 lieder en tres bloques,o sea, cada bloque con 7 canciones que se interpretan con continuidad. La idea y arreglo es del compositor holandés Reinbert de Leeuw, y destinado a su conjunto Schönberg Ensemble. Este proyecto lo conocía de antemano por la grabación que existe de él en Winter&Winter. Las canciones son de Schubert(11)y Schumann (10), bien de sus ciclos (Winterreise) o sueltas como Erlkönig. El arreglo es para flauta, oboe, clarinete bajo, fagot, trompa, arpa, violín, viola, violoncello, contrabajo y piano, y de entrada hay que decir que es sobresaliente el arreglo.
Ahora bien, esto no es una ópera. No hay dramaturgia alguna, y también decorados ni nada por el estilo, siendo también muy limitada la dirección de escena.
La interpretación fue formidable. Los lieder fueron interpretados por la soprano Barbara Sukowa, de técnica insuficiente desde el punto de vista ortodoxo -agudos muy mal colocados-, aunque muy bien de expresión y de intención en cada lied. El arreglo modifica a veces el compás del lied, o usa el Sprechgesang.
Espectáculo en torno a la hora muy interesante para quien conociera con cierta profundidad y pudiera ser las variaciones y transformaciones a que es sometido por de Leeuw. Para el profano, me es difícil evaluar su valor artístico. Como anécdota, Reinbert de Leeuw llegó mediado el concierto, siendo sustituido por una pianista del propio grupo, debido a la cancelación de un vuelo por la nube soltada por la erupción del volcán islandés.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Los libros perplejos (8) - Historias de Nueva York de Enric González


Se puede amar una ciudad como a una persona. Las ciudades reflejan los sentimientos del que las contemplan, y también tienen su vida propia. Algunas son amigables, otras inasibles; algunas secretas y otras transparentes; algunas de conocimiento inmediato, y otras siempre sorprendentes e inaprensibles. Nueva York es todo eso y aún más.
Enric González es columnista habitual de El País y ha dado a conocer en pequeños libros cuál es su relación con algunas ciudades. Además de esta Historia de Nueva York, ha escrito Historias de Londres, y la recién aparecida Historias de Roma. Además, entregó a la imprenta también una curiosa Historias del calcio.
Enric González nos cuenta Nueva York no desde un punto de vista omnicomprensivo, todo abarcador, sino más bien situado en un momento concreto. Muchas veces parte de su relación con una persona de su entorno; otras de una historia ocurrida en el pasado reciente. Nos habla de las peculiaridades de la vida neoyorkina, de las características arquitectónicas, gastronómicas, del auge de la mafia italiana, de los distintos barrios,... Si oficio de corresponsal de El País le obliga a conocer y entrevistar a personajes curiosos como Oliver Sacks, a dar noticia de un restaurante de Brooklyn famoso por su carne a la brasa. Me recuerda al libro Here is New York de E.B.White.
El libro conmueve por su remembranza de amigos desaparecidos como el periodista Anguita. Y todo él está bañado por una escritura que promueve la sonrisa cómplice, y una luz de ternura que lo invade. Altamente recomendable.

domingo, 16 de mayo de 2010

Los libros perplejos (7) - Babbitt de Sinclair Lewis


Sinclair Lewis no es ni de lejos tan famoso como lo fuera en su época. De hecho después de haber publicado tan solo 6 libros le fue concedido el premio Nobel de Literatura en 1930, siendo el primer autor norteamericano en conseguirlo, y también el segundo no europeo tras Tagore.
Tras una recensión crítica favorable en las páginas de Babelia, consigo una edición en papel biblia de la Editorial Aguilar -las impagables bibliotecas públicas-, con una traducción excelente de Manuel Lacalle Ollé. Qué lástima que hoy esta figura pase desapercibida porque me ha parecido un escritor excelente. De su fama en sus días es testimonio que en inglés exista el término 'babbitt' con el significado de hombre de negocios estrecho de miras, convencional, complaciente, que habla con clichés perteneciente a la clase media a la cual se adscribe sin pensar en ello. Todo este carácter procede de esta novela de 1923 centrada en Jorge F. Babbitt y su ciudad Zenith, próspera como otras tantas en los felices años 20. La radiografía de la época fue uno de los valores primordiales a la hora de concederle el nobel.
La novela narra la vida de Babbitt tanto en relación a su familia, mujer y tres hijos, su vecindario -vive en una zona exclusiva-, sus amigos -muchos para realizar negocios con su inmobiliaria y otros pertenecientes a los exclusivos clubes y asociaciones a los que Babbitt dedica su ocio como miembro preponderante de esa clase media-alta que controla los entresijos de la ciudad, los próceres de la ciudad.
A pesar de esta vida tan adinerada, dedicada a producir dinero, el malestar existencial de Babbitt es claro, y la novela se adentra en ese malestar y sus posibles soluciones, siendo Babbitt consciente del sacrificio de sus ideales para conseguir esa posición social tan respetable. Lewis es un cirujano de alta precisión a la hora de diseccionar el mal de fondo de esos felices años veinte, el los que parecía no tener límites la capacidad de crecimiento económico y social, pero Lewis retrata a este hombre y a la ciudad desde la comprensión y la ternura, nunca con ensañamiento. Tampoco cae en el moralismo; se limita a exponer a Babbitt en diferentes situaciones y deja que sea el lector el que saque sus conclusiones.
Dos elementos más contribuyen a la lectura del libro: la naturalidad de los diálogos y el sentido de humor que despliega Lewis a lo largo de toda la obra.
Altamente recomendable.

lunes, 3 de mayo de 2010

Los libros perplejos (6) - Alan Bennett

Alan Bennett, escritor británico nacido en Leeds en 1934, cultiva un variado abanico de géneros, desde el teatro a los guiones televisivos o para cine. Las dos obras que acabo de leer vienen publicadas como novelas, aunque ciertamente son cuentos largos por su extensión. Y ambas, muy bien traducidas, poseen una prosa ágil y comedida, sin excesos barrocos que provocan una rápida lectura.





Sus títulos son La dama de la furgoneta, original de 1989, y Una lectora nada común, de 2007. Mientras que la primera está basada en hechos reales, por muy extraños que nos parezcan, la segunda parte de la ficción de cómo la reina de Inglaterra Isabel II se aficiona a una edad tardía a la lectura, y cómo esta absorbente afición le cambia el carácter. Es una profunda reflexión de por qué leemos, para qué leemos y qué significa leer; tanto más profunda por cuanto el protagonista es un personaje hierático, acostumbrado a estar muy por encima de unas vicisitudes que como humanos nos circundan, personaje en una situación intocable ante la porción de realidad diaria que nos vemos obligados a tratar y tragar.



La dama de la furgoneta, a pesar de contar con situaciones esperpénticas, que podrían provocar la risa, está narrada con mucha delicadeza y ternura. La capacidad del escritor de ver a la persona, al ser humano, que existe debajo de unos harapos, y de tratar con el respeto merecido a esta persona es encomiable. El personaje es Miss Shepherd, del que pocos datos nos da, y del que únicamente vamos conociendo sus peculiaridades a través de una serie de anécdotas. Es un personaje de tal fuerza que se nos antoja escasa la duración del libro; sin dudarlo, daba para mayor enjundia la obra. La parte positiva es que en ningún momento hay sentimentalismo o victimismo, ni tampoco pretende el autor, a pesar de haber permitido que Miss Shepherd viviera en su jardín durante quince años, atribuirse más méritos de los que se deducen de su acto ni emitir juicio de valor alguno. Al final los retratos tanto de Miss Shepherd como de la reina Isabel II son entrañables.

domingo, 2 de mayo de 2010

Los libros perplejos (5) - Ilión de Dan Simmons





El norteamericano Dan Simmons, aunque cultiva diferentes géneros literarios, es sobre todo conocido por sus obras de ciencia-ficción. Ilión, con sus dos tomos El asedio y La rebelión, publicada en Zeta Bolsillo, es la reescritura del asedio y caída de Troya, con todos los personajes de la Ilíada de Homero, aunque el Olimpo se muestra plagado de dioses tecnificados, más el añadido de dos nuevas tramas que confluyen en los últimos capítulos. La primera versa sobre nuestra tierra en un mundo futuro post-humano en que los hombres hemos perdido nuestro pasado, nuestra historia y nuestra capacidad de supervivencia, civilización controlada por robots aparentemente serviles, con una humanidad de número controlado y sin perspectivas de futuro, con unas vidas dedicadas al placer. La segunda trama consiste en una expedición compuesta por habitantes de Io y Júpiter, que tienen como misión descubrir las anomalías que surgen de Marte y que provocan agujeros temporales.




La escritura de una obra de estas características tiene mucho de equilibrismo, y Simmons consigue mantener la atención del lector en todo momento. La figura principal, Hockenberry, un escolástico enviado por la diosa Atenea para que confirme que la Ilíada homérica se está siguiendo, está bien definida y aporta cierto humor a la narración. Para mayor complicación, aparece Próspero, Calibán y Ariel, personajes de La tempestad de Shakespeare, además de llamarse la nave propiedad de un ioniano La Dama Oscura, en referencia a los sonetos de Shakespeare. Todo confluye en esta obra de aliento amplio y que se lee con auténtico disfrute.
Del mismo autor es altamente recomendable Los Cantos de Hyperión, saga en cuatro partes.

Los libros perplejos (4) - Dos crímenes de Ibargüengoitia


Dentro del corpus de novela negra, merecería una mención especial esta de Ibargüengoitia. Dotada de ese punto de humor socarrón que caracteriza su prosa, Dos crímenes cuenta la historia de una familia y sus luchas por la herencia del tío a punto de morir. La novedad en su trama estriba que en que la misma historia es contada desde dos puntos de vista; el primero, el del protagonista Marcos, sobrino que aparece súbitamente en casa del tío, perseguido por problemas político-terroristas, con la idea de estafar al tío en un falso negocio de obtención de creolita; y el segundo punto de vista, que se cuela entre los intersticios de la primera narración, el de Don José, boticario de Muérdago, ciudad donde transcurre la acción, y amigo personal del tío. La primera narración ocupa unos dos tercios de la obra, y la segunda el resto, y viene a completar ese todo completo que es la ejecución y resolución de un crimen. En cuanto al segundo crimen, ya anunciado en el mismo título, no tendrá lugar hasta el último párrafo de la obra… y es consecuencia no por previsible menos sorprendente, del argumento desarrollado hasta ese punto.
Prosa ágil, trama impecable, escritura con destellos. Totalmente recomendable no sólo a los amantes del género, sino a los amantes de la buena literatura.

Una noche en la ópera (4) - Il viaggio a Reims de Rossini


Il viaggio a Reims, escrita por Rossini para festejar la coronación de Carlos X en Francia, y estrenada en el Theâtre Italien en 1825, es una obra considerada menor dentro del catálogo del autor de Pesaro pero que en los últimos años está siendo frecuentemente puesta y goza de cierta consideración.
Dentro del proyecto pedagógico del Teatro Real y para dar posibilidades a los jóvenes cantantes, ha sido seleccionada esta ópera cómica en un acto, y lo cierto es que ya que requiere de 14 solistas, está bien pensada para haacer participar a cuantos más jóvenes mejor.
Así pues, fui a verla el pasado 25 de abril de 2010 en el Teatro-Auditorio de la Universidad Carlos III en Leganés. La puesta en escena de Emilio Sagi la conocía por haberla visto en el Teatro Real en 2004. Sitúa la acción en un crucero de lujo en lugar de en la posada Il giglio d'oro original. Y aunque la primera vez me pareció todo un acierto, ahora aprecio algunos inconvenientes como que el vestuario de la primera parte haga irreconocibles a los diferentes personajes al ir todas las féminas con el pelo envuelto en una toalla y con una bata blanca, además de chocar abiertamente con algunos versos del propio texto. Por otra parte no veo que aporte nada especial este cambio de ubicación.
La directora musical fue Eun Sun Kim, directora que ganó la 2ª edición del Concurso de Directores organizado por Jesús López Cobos en el Teatro Real y que vincula al ganador durante dos años con el teatro. De claros ademanos, concertó orquesta y solistas estupendamente obteniendo toda la sal y pimienta de esta música tan fresca.
En cuanto a los solistas, las voces femeninas estuvieron por encima de los masculinos. A muchos de ellos aún se les ven las costuras en las voces, tales como poca claridad en la coloratura, o cambios de color en los diferentes registros, dicción ininteligible... pero si no se pierde de vista el punto de arranque, todo ello no impedía el disfrutar de una música excelente, la de esta ópera que tiene tanto de cantata escénica y que hace sonreír al espectador como cómplice en más de una ocasión.
Quizá su número más bello sea el aria de Clorinna "Arpa gentil, che fida"