
Dentro del corpus de novela negra, merecería una mención especial esta de Ibargüengoitia. Dotada de ese punto de humor socarrón que caracteriza su prosa, Dos crímenes cuenta la historia de una familia y sus luchas por la herencia del tío a punto de morir. La novedad en su trama estriba que en que la misma historia es contada desde dos puntos de vista; el primero, el del protagonista Marcos, sobrino que aparece súbitamente en casa del tío, perseguido por problemas político-terroristas, con la idea de estafar al tío en un falso negocio de obtención de creolita; y el segundo punto de vista, que se cuela entre los intersticios de la primera narración, el de Don José, boticario de Muérdago, ciudad donde transcurre la acción, y amigo personal del tío. La primera narración ocupa unos dos tercios de la obra, y la segunda el resto, y viene a completar ese todo completo que es la ejecución y resolución de un crimen. En cuanto al segundo crimen, ya anunciado en el mismo título, no tendrá lugar hasta el último párrafo de la obra… y es consecuencia no por previsible menos sorprendente, del argumento desarrollado hasta ese punto.
Prosa ágil, trama impecable, escritura con destellos. Totalmente recomendable no sólo a los amantes del género, sino a los amantes de la buena literatura.
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