jueves, 9 de diciembre de 2010

Una noche en la ópera (15) - Der Rosenkavalier


Desde luego hay que tener ganas de ir a la ópera cuando de antemano sabes que el espectáculo va a durar 4 horas y media. Der Rosenkavalier es uno de los Strauss más programados, y claro está, de los más amables de escuchar tras las violentas Salomé y Strauss. Pero bueno, allí estuvimos en este diciembre de 2010.
La función cumplió con mis expectativas, pero hubo demasiados puntos oscuros. Para empezar la puesta en escena de Wernicke, procedente de Salburgo 99, con los espejos la veo desfasada, anticuada. Quizá en su momento fuera una lectura moderna, y por cierto muy copiada, pero los espejos no dan más de sí. La dirección de escena no terminó de convencerme, además de ser fea en el caso de movimiento de las masas. Existe una tendencia a dejar pocos personajes en el escenario, y cuando son las escenas corales, lo que aparece es un tumulto -¿qué necesidad hay de que entre el cocinero con 10 pinches? o ¿por qué en la escena del boudour desaparecen tan rápido los que estaban de antesala cuando canta el tenor italiano?-.
El comienzo fue un desastre: en la orquesta parecía que cada uno iba por su lado, sonaba como una banda de música con problemas de afinación, y no había distingos entre lo que debe ser importante y lo secundario, dedicándose, como fue luego la tónica general de la función, el Sr. Tate a marcar el compás sin mayor indicación de expresión (¿lo habrá copiado del propio Strauss que dirigía impertérrito?). Hubo conforme avanzaba la función más expresión y más fraseo, pero la sensación de que se quedó mucha música en el tintero fue inevitable.
En cuanto a los solistas, la Mariscala de Schwanewilms posee toda la elegancia aristocrática tanto en la voz como en el gesto. El Octavian de Joyce di Donato estaba un pelín sobreactuado, pero fue una delicia en su expresión y en su voz al servicio continuo de la acción, con un gasto considerable de energía. La Sophie de Ofelia Sala tenía toda la dulzura e inocencia que el papel requiere, pero la voz sonaba falta de proyección. El Faninal de Laurent Naouri está más cerca de la farsa que de la comedia; es un papel no muy cómodo pues cuando aparece en el segundo acto se lo pasa gritando, pero Faninal es un burgués serio que ve peligrar sus opciones de ascender socialmente por el matrimonio de su hija. Por último, el Baron Ochs de Hawlata es insuficiente en lo vocal, con graves de poco peso, aunque lo compensa con un buen trabajo en la parte de actor, a pesar de algunos gestos obscenos que no venían a cuento. Los dos intrigantes estuvieron justos en su prestación, y el coro demasiado desempastado.

Un día en las carreras (10) - V Carrera Popular de Paracuellos


El pasado 28 de noviembre, domingo soleado, era la V edición de la carrera popular de Paracuellos del Jarama. El año pasado la corrí, son solo 10 Km, y tiene fama a pesar de sus pocas ediciones, de ser tremendamente dura. El año pasado estuve cerca de los 49', y no hay llano alguno, o bien es cuesta arriba o cuesta abajo. Además hizo un tiempo criminal con granizo incluido.
Al menos este año el día era espléndido. Llegué a las 9h 15' y tras recoger el dorsal y chip en el polideportivo, estuve calentando unos 20'. Hay inscritos unos 1500 corredores y mi dorsal es el 1217. Salgo desde la primeras posiciones y mi objetivo es ir a 4'30'' el kilómetro. Resulta que he olvidado mi reloj y debo ir preguntando a los corredores a la hora de pasar por cada kilómetro. El Kilómetro 5 lo paso en 22'32'' y llego a la meta en 45' exactos, lo cual indica una media de 4'22''. En fin, parece que estoy más en forma que el año pasado. Se nota que el trabajo continuo y quizá también la natación va haciendo su fruto.
Mi posición final es la 362 de 1210 corredores que llegaron a la meta. Próxima carrera será el Trofeo Akiles en la Casa de Campo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Un día en las carreras (9) - XXXIV Media Maratón de Moratalaz


Esta es la carrera que se corre por las calles de mi barrio. Es el 14 de noviembre de 2010. La salida está en la paralela hacia el oeste desde mi casa, y tras haber participado en ella el año pasado, volví a correrla. La hora de salida era las 10h30' y presentaba la novedad de que permitía también correr sólo 10 Km -el año anterior eran 12Km-.
Por primera vez han participado también mis amigos y vecinos Oscar, Víctor y Cristina, aunque ellos en los 10Km, y a última hora también se apuntó Luis Carlos, compañero de trabajo. Tras recoger a las 9h 30' el chip y darle vueltas a la cuestión del tiempo metereológico, pues no sabíamos si ir de manga larga o no , con doble capa o no, nos pusimos a calentar. El día, tras amanecer con nubes y una pequeña lluvia mientras recogíamos los chips, se ha mantenido sin llover, al menos durante la carrera, y con una temperatura ideal de 9-10 grados.
Buenas sensaciones en la salida, con el cuerpo descansado y muelle. Tras 300 metros Víctor se empareja y así hemos continuado durante 10 km, bastantes de ellos con Víctor marcando el ritmo. Por cierto un ritmo sensacional de 4'20'' por kilómetro que hemos logrado mantener a pesar de que el recorrido tiene sus pequeñas cuestas y descensos.
A partir del kilómetro 10 me he quedado solo, aunque con la referencia visual de un grupo que iba también a 4'20''. Y el cuerpo ha seguido respondiéndome bien. Pasé el kilómetro 14 en 1h 1'12''. Si consigo mantener el ritmo llegaré con menos de 1h 35' a la meta, un tiempo excelente que no tenía previsto. En el Km 18 se pone a correr a mi lado Luis Carlos, que ya acabó su carrera de 10 Km, y me apoya durante un kilómetro. En los dos últimos kilómetros empiezo a notar como las piernas pesan. La entrada al estadio del polideportivo Moratalaz la hago a buen ritmo y con un pequeño sprint, aunque la meta está más cerca que el año anterior.
Tiempo final: 1h 32' 17'', o sea, unos 6' minutos menos de mi mejor marca personal. El kilómetro lo he corrido a 4' 22''.
Puesto en la general 266 de 1069 corredores. Tiempo de paso en los 10Km: 43'52''.

En fin, supongo que ha sido una carrera casi perfecta. Y también me doy cuenta de que bajar de 1h 30' -uno de mis objetivos en esto de las carreras- va a ser algo complicado de conseguir.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Una noche en la ópera (14) - Il Gridario de Matteo Franceschini


La segunda parte de la sesión del ciclo Operadhoy del 5 de noviembre de 2010 estaba constituida también por una ópera de pequeño formato: Il Gridario de Matteo Franceschini. Este autor nació en Trento en 1979 es también clarinestia. Está en italiano y el elenco destinatario es una soprano, un recitador, un coro de voces masculinas y electrónica. El libreto está construido a partir de siete proclamas publicadas en el s.XVIII por el príncipe-obispo de Trento prohibiendo ciertos usos y costumbres del pueblo.
El planteamiento es interesante. El narrador, un actor que hace de niño que lee un cuento, va leyendo estas prohibiciones y tras cada lectura viene el comentario, bien de la soprano bien del coro. El vídeo, con una estética de comic moderno las más de las veces, y con mucha agilidad en las escenas proyectadas, contrapuntea o añade un comentario a esas proclamas, muchas veces con sutil humor. Las intervenciones del coro tienen mucho de madrigal carnavalesco, incluso en su forma de emitir la voz, poco clásica y más bien tendente a ciertos cantos populares. Su poco más de media hora discurríó llena de interés, y tanto soprano, Laura Catrani, como el actor Samuel Faccoli, hicieron buen trabajo. En cuanto a la escena, el coro estaba bastante verde y daba la impresión de que iba un poco a su aire, sin haber trabajado en profundidad gestos e intenciones, o quizá, que no era un coro profesional estable, sino un coro de compromiso para resolver este título de Franceschini.
En cualquier caso, excelente idea la de Musicadhoy de proveer a Madrid de un festival de ópera contemporánea en el que tengan cabido video-óperas como las que se presentaron este cinco de noviembre.

Una noche en la ópera (13) - En la medida de las cosas de César Camarero


Cierra el Festival Operadhoy con una sesión con doble título celebrada en el Teatro Canal el 5 de noviembre de 2010. El primero de ellos es del compositor César Camarero, madrileño nacido en el año 1962, y su título es en la medida de las cosas. La composición está destinada a un único personaje sin nombre, una soprano, y un conjunto instrumental reducidísimo, sólo 4 músicos: piano, viola, violoncello y clarinete. Además se añade vídeo en tiempo real. El texto está basado en unas poesías de María Negroni.
Pues bien, esto no es una ópera. Para que exista como tal es necesario la existencia de un drama mínimo. Digamos que lo visto es una cantata, un lied con acompañamiento camerístico o un poema sinfónico con voz, pero en absoluto ópera. De nada vale que la soprano cante de memoria su papel, o que en un escenario desangelado haya una serie de movimientos que nada aportan ni explican lo expresado en el texto o la música. Los textos son de carácter lírico y contemplativo, y con esa base difícilmente puede surgir nada parangonable a una ópera, por muy amplia que queramos entender este concepto. Además la escritura vocal a base de melodías lentas perfectamente cantables coloreó todo con monotonía. La proyección de vídeo en tiempo real, con captación de imágenes de la cantante a veces, tampoco añadía gran cosa al espectáculo.
En fin, intento fallido según mi entender de una ópera.

Los libros perplejos (18) - La piel del zorro de Herta Müller


La premio de Nobel de 2009 proviene del grupo de alemanes que perviven en la variada de identidades Rumanía. La piel del zorro es la primera novela que leo suya, y es de agradecer que los premios saquen a la luz aquellos autores de calidad que no están en primera fila del escaparate literario. Me ha llamado poderosamente su estilo la atención; algunos rasgos son: frases cortas, escritas en tiempo presente, ausencia de diálogos, escritura en párrafos donde las frases descriptivas se alternan con frases de diálogos separadas por comas, escasa utilización de nombres propios, y sobre todo, un lenguaje de enorme altura poética.
La historia está situada en los meses finales de la dictadura de Ceaucescu y es un libro duro, nada complaciente, que implica mucha participación e implicación del lector para seguirlo. De atmósfera gris acero, transmite todo el hálito del miedo que corrompe al ser humano que vive bajo una dictadura. En este sentido, me viene a la memoria la asociación con la película Dos semanas, tres días, cuatro meses.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Una noche en la ópera (12) - The turn of the screw


Sigue la programación mortieriana del Teatro Real con uno de los títulos más fascinantes de todo el s.XX: The Turn of the Screw de Britten. Ahora que se nos aleja el siglo XX y podemos mirarlo en retrospectiva para valorar que de bueno nos deja, parece claro que hay dos autores que sobresalen en el terreno operístico: Janacek y Britten. Obviamente, también está Richard Strauss, pero diríase que pertenece a un pasado más lejano de aquellos dos, aun cuando Strauss y Janacek fueron coetáneos.
Además, estos dos autores son compositores de óperas de oficio, y con esto me refiero a que se dedicaron sistemáticamente a pensar en el fenómeno dramático de la ópera y a buscar diversas soluciones a sus posibilidades en un siglo XX que iba con unas tendencias antidramáticas y antioperísticas. Pues 15 óperas nos legó Britten, y otro puñado Janacek.
Si se me contradijera hablándome de títulos imprescindibles como Wozzeck de Berg, Lady Macbeth de Minsk de Shostakovich o Moses und Aron de Schönberg, claro que he de darle la razón al que tales títulos proponga, pero también es cierto que estos compositores son autores de 1 ó 2 óperas a lo sumo. Así pues, y a la espera de que nos llegue en condiciones de igualdad el legado de Martinu, sigo ratificándome en mi afirmación.
The turn of the Screw ya fue programada dentro de las últimas temporadas del Teatro de la Zarzuela, y recuerdo el éxito que tales funciones tuvieron, con una Raina Kabaivanska insuperable y el efecto embriagador y aterrador de la música de Britten. Poco más recordaba, pero tampoco era necesario en el caso de la producción porque esta que trae el Sr.Mortier es la misma que ya se pudo ver, la de David McVicar, una puesta en escena llena de sombras y malos presagios, de un ambiente opresivo, cambios rápidos y a la vista del escaso mobiliario -por cierto, se notaba que el escenario del Real es más grande que el de la Zarzuela, un poco desangelado quedaba todo-, y una iluminación muy cuidada.
El elenco cantó inmaculado y sin fisuras: Ainsley -que ya cantara L'Upupa de Henze aquí- en el prólogo y Quint, con una vocalidad más que adecuada al personaje de Quint. The Governess, la ascendente Emma Bell, que partipara como Elettra en el Idomeneo de 2008, voz plena y bien manejada. Y también muy destacable Daniela Sindram como Miss Jessel en su corto papel, del que obtuvo todo el rédito posible. La cuestión de los dos niños, siempre problemática por sus deficiencias en proyección y capacidad actoral, fue solventada de forma sobresaliente: Peter Shafran como Miles tenía la voz bien colocada, y como actor, se permitió incluso el lujo de hacer los gestos correctos cuando tocaba el piano en playback; mientras que Nazan Friket como Flora no era ya tan niña, pero es preferible sacrificar un tanto la idoneidad de edad por la suficiencia artística.
La orquesta, si así se puede llamar a los 15 músicos que Britten dicta, sonó certera bajo la dirección de Pons, atento en todo momento a los matices y la tensión dramática.
En definitiva, buena tarde de ópera y el tiempo engrandece a Britten, un titán de la ópera ya.
Os dejo con este vídeo con algunas imágenes de esta producción

martes, 2 de noviembre de 2010

Los libros perplejos (17) - Ravel de Echenoz


Jean Echenoz (Orange, 1947) es un prolífico y consagrado escritor francés del que no había leído aún nada. Por razones claramente extraliterarias, y más bien musicales, leo su novela Ravel, en la que narra los diez últimos años de vida del compositor francés Ravel. Se trata como dice la contraportada de un retrato ficticio de este autor pero sembrado de verdades biográficas, todas ellas obtenidas por su correspondencia y testimonios más o menos directos.
Lo que ha provocado la escritura del libro haya sido probablemente el deterioro mental que sufrió el compositor en los últimos años de su vida, perdiendo la memoria, y viendo el proceso por el que era incapaz de plasmar sus propias ideas musicales. Llamar novela a 124 páginas de letra amplia es incorrecto, y algo de trampa si hay en la confección de libros semejantes. Su lectura no es satisfactoria justamente porque lo aportado por Echenoz es insuficiente: ficcionaliza o inventa un paisaje cotidiano en el que inscribir los datos que ya estaban disponibles. Está escrita en presente, como si el autor estuviera compartiendo todas las vivencias y anotándolas como entomólogo. En fin, nada perdurable.

Los libros perplejos (16) - To kill a mockingbird by Harper Lee


¡Lo he conseguido! He terminado de leer en inglés To kill a mockinbird, la única novela de Harper Lee que le valió un premio Pulitzer. Ha sido todo un reto, pero altamente satisfactorio. Esta novela, lectura escolar obligatoria en muchos estados norteamericanos por sus valores, tiene un doble hilo narrador: el primero y aparentemente central es el juicio a un hombre de color, Tom Robinson, acusado falsamente de una violación a una chica blanca; y el segundo, todo lo relacionado con el misterioso vecino Boo Radley. El punto de vista para la narración es el de una niña de 6 años, Scout, y desde él vemos la constelación de relaciones familiares -su hermano Jem, su padre Atticus, la criada negra Calpurnia, y más tarde la tía Alexandra-, y las relaciones de Maycomb, cada una de las vecinas, las familias del pueblo, el sheriff, el juez... Escrita en un periodo histórico en que aún era evidente el racismo, supone todo un canto al respeto entre los seres humanos, y a apreciar lo que cada uno tiene de único; al mismo tiempo, invita a mirar sin prejuicios a nuestro alrededor, como sólo los ojos de una niña pueden hacerlo.


La adaptación fílmica protagonizada por Gregory Peck es posterior en pocos años y sabe captar perfectamente el espíritu de la novela, aunque la trama es aligerada en el número de personajes, y podada en un sinfín de pequeñas subtramas que surgen a lo largo del libro y que permiten contemplar cual es el paisaje de un pueblo americano en la década de los 60'para entender en toda su profundidad las acciones de los personajes.
El perfil de algunos personajes es nítido, y así siempre será recordado Atticus, por su honradez, rectitud y su manera de hacer comprender a sus hijos por qué los seres humanos actúan como actúan tantas veces.
Una maravilla de libro, en definitiva.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Una noche en la ópera (11) - La del soto del Parral


Comienza la temporada el Teatro de la Zarzuela con La del soto del Parral de Soutullo y Vert y libreto de Fernández de Sevilla y Carrión. El título estrenado en 1927 es uno de los fijos del repertorio, con todo merecimiento por la gran calidad de su música, en cierto sentido apegada a la zarzuela grande, y con una excelsa instrumentación y dramatismo. El argumento sigue siendo endeble, pues en última instancia está basado en una anécdota de poco significado hoy día: que Germán no puede contarle a su amigo Miguel que la prometida fue la amante de su padre -de Miguel-, y de esta manera Germán no pueda evitar los conflictos que tal silencio le acarrea con su mujer Aurora, la ama del Soto.
Las notas de Ignacio Jassa aclaran cómo este título proviene de la nueva elaboración de otros anteriores: La canción de los batanes (1925) y El ama del batán(1925); hasta que pulieron libreto y música y acertaron en su definición.
La puesta en escena correspondía a Amelia Ochandiano, y es deslumbrante la aparición del escenario al abrir el telón: un paisaje castellano en caída con encina y pozo y campanas. Algo más flojo me parece la idea de levantar el centro del escenario para transformarlo en una habitación de la hacienda. Aquí interactúan personajes que están dentro de la habitación con los que están fuera en la pradera, sin tener en cuenta la verdad escénica de contar con paredes.
Juan Jesús Rodríguez, como Germán, tiene una bella y poderosa voz, y fue muy aplaudido en la romanza del 1º Acto, aunque pasado dificultades para terminar la zarzuela. Ana Ibarra, tiene una colocación exquisita de la voz que permite ser escuchada sin problemas, y también posee musicalidad de primera línea. Alejandro Roy como Miguel defendió bien su papel, con agudos con mordiente y valentía en el canto. Los dos cómicos, Aurora Frías como Catalina y Didier Otaola como Damián, tuvieron la complicidad y el encanto que el papel les requiere, aunque Aurora Frías estuvo algo escasa de volumen en el primer dúo, menoscabo que no volví a notar en sus siguientes intervenciones; aunque en su caso es tan grandísima actriz que compensa con creces su alguna falta tiene.
Luis Álvarez como Tío Sabino y Luis Valera como Tío Prudencio son dos habituales del Teatro, y esos papeles le van como anillo al dedo, bien que ambos utilizan siempre los mismos gestos y tonos de voz para caracterizar a sus personajes.
El coro sonó como en sus mejores días, y sigo sin acertar a explicar porque no realiza más conciertos o actuaciones de otro tipo con la calidad que tiene. La orquesta bajo Rubén Gimeno estuvo atenta ante una partitura que no es fácil en absoluto. Me gustó la forma dramática y seria de enfocar el título por parte del director.
En definitiva, buena noche de teatro para una zarzuela que se mantiene fresca en su música, y, que envejece peor en cuanto a su libreto.

sábado, 9 de octubre de 2010

Los libros perplejos (15) - Bajo el influjo del cometa


Llego a este libro de cuentos sin recomendación ninguna; paseando en la feria del libro ojeando la caseta de la editorial Salto de Página, me atrajo, lo adquirí, y agradecido estoy de haberme dejado llevar por la intuición. No conocía a Jon Bilbao, autor de 38 años con aún poco bagaje, pero de enorme calidad. Practicante también de la escritura de ciencia ficción, algo de todo ese halo inexplicable y misterioso del género se ha trasvasado a estos cuentos.
Son en total 8 relatos, y cuesta trabajo destacar uno sobre el resto. Además de ese halo de algo inminente y trágico a punto de pasar, existen otro par de rasgos compartidas en estos cuentos. En primer lugar, la sensación del lector de que sabe la solución del problema, acertijo o hecho misterioso, aunque el autor nunca se lo confirme y de ahí la necesidad de seguir leyendo, para certificar nuestra continuación narrativa del cuento. En segundo lugar, la ausencia de comillas en sus diálogos, algo compartido con otros autores con Cormac McCarthy. Por último, la ausencia de nombres propios para designar a sus protagonistas, lo cual redunda en ese aire de algo inexplicable y oculto que convive con nosotros en la vida. Estos dos últimos rasgos implican por parte del lector un periodo inicial de acomodación a su escritura, pero pasadas unas páginas prudenciales, se supera el escollo.
Sus ficciones parten de asuntos menores, de personas comunes que pronto empiezan a comportarse de manera poco ordinaria, y de ahí surge el motor de cada narración. Ejemplo claro de esta premisa son el primer cuento "Los espías", y el último, que da nombre al libro, "Bajo el influjo del cometa".
Hace pocos días acaban de concederle a este libro el XXXII Premio Literario Tigre Juan.

Una noche en la ópera (10) - Rise and Fall of the City of Mahagonny


Comienza temporada el Teatro Real de mis amores y pesares, comienza nueva era, el quinquenio Mortier -"recuerda que eres mortal"-, y comienza con un título inédito en la temporada operística madrileña, Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny del tándem Brecht-Weill. Mortier, perro viejo, presenta este proyecto aquí, al igual que hizo al comienzo de su etapa salzburguesa; digamos que es una de sus obras-receta para mover nuestra conciencia y el diálogo social.
Esta obra, cuyo germen está en una anterior de 1927 en un sólo acto, data de 1930, y trata de mostrar las desgracias que inflige el capitalismo, como sistema económico predominante. Si se piensa que en su versión final, la ópera fue estrenada en 1920 en Berlín, con desasosiego general, cómo no habría de ser hoy día, donde no se piensa ni siquiera que exista alternativa al sistema capitalista, inquietante. No obstante, todo el argumento, a pesar de reconocer su enorme carga de profundidad mediante el sarcasmo, suena un poco a ya visto, ya entendido.
La música de Weill es una mezcla de lo nuevo -procedimientos politonales, jazz, instrumentación canalla-, y viejo -números cerrados, arias neobarrocas, melodías recordatorias del coral protestante, aunque con una función menos piadosa-. Y algunos números, en esta estructura antiwagneriana y antidebussysta, han cobrado vida propia como la famosa Alabama's song.
La Fura, encargada de la puesta en escena, vuelve a los medios de su primera época, dejando al margen vídeos y pantallas. Crean un escenario único, el vertedero en el que habitamos, metáfora de la degradación a la que nos lleva el poderoso caballero Don Dinero. Hay imágenes poderosas como la alimentación a través de un sistema de granja animal en el que comemos pienso. Es una cruda puesta en escena que ejemplifica muy bien la falta de salida, de escapatoria, la imposibilidad del amor y la amistad en el mundo descrito.
Una grata sorpresa ha sido ver en acción a Pablo Heras, director español de moda. Gesto flexible y que deja margen de actuación a la orquesta, sentido rítmico impecable y atento a los del escenario dándoles entradas y cantándoles el texto. El coro, el nuevo coro que estrena Mortier en su época, sonó bien, aunque al día de hoy tampoco hay diferencia con el coro echado a la calle de la Orquesta Sinfónica de Madrid.
Del elenco solista sobresalió en el rol de Jack O'Brien el americano John Easterlin, no sólo por su buena colocación vocal, sino por su prestación escénica. Williard White, como Trinity Moses, tiene imponente presencia, pero vocalmente no todas las frases están igual de proyectadas, y pierde mucho volumen cuando habla. La expectación creada por su debú en España de Measha Brueggergosman se vio en mi caso defraudada. La voz es de calidad, pero demasiado pequeña, o al menos como tal sonó.
Con todo, espectáculo sumamente agradable y gozoso de ver y escuchar.

Aquí va la escena final de la función del pasado 30 de septiembre

lunes, 27 de septiembre de 2010

Los libros perplejos (14) - V. de Thomas Pynchon


Con gran esfuerzo reconozco haber leído este libro. Me consta que Pynchon es uno de esos nombres relacionados con la gran literatura. Conozco sus títulos pero hasta ahora no había leído ninguno. Y concluyo que, efectivamente, su dominio del lenguaje es único: su prosa está plagada de hallazgos verbales. Además, el argumento de este libro, V., es tan original que por momentos dudaba de que estuviera siguiendo la trama. Analizada su estructura, los capítulos impares son aquellos en que aparece Stencil y los pares en los que aparece el protagonista Benny Profane en su regreso a Nueva York con la cuadrillas de artistas bohemios. Finalmente en el último capítulo coinciden las dos líneas de narración.
Uno de los aspectos a destacar de la escritura de Pynchon, al menos de esta novela de 1963, es el humor, un humor bordando lo surreal. Otra característica es la inclusión de numerosos microrrelatos inmersos en la trama principal. Y al final del libro la respuesta a la pregunta de ¿Quién es V.? la deja sin resolver.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Los libros perplejos (13) . Cavalleria rusticana y otros cuentos sicilianos de G.Verga


Giovanni Verga no es un autor notorio en el día de hoy, a pesar del prestigio que tuviera en su época por sus cuentos y novelas como I Malavoglia. Si lo conocía era porque su cuento Cavalleria rusticana (Caballerosidad rústica) fue utilizado como base para la ópera del mismo nombre de Mascagni, a la postre, la única ópera suya que permanece en repertorio. Una pequeña editorial granadina, Ediciones Traspiés C.B., ofrece una recopilación de sus cuentos donde está incluido el arriba mencionado. Aprovechando el viaje de vacaciones en Sicilia, leo este pequeño opúsculo. Es una prosa directa y cruda. No ennoblece a la vieja Sicilia, sino que nos muestra la miseria y pobreza de sus gentes, las condiciones de vida extrema en que viven, todos los prejuicios sociales que les rodean, la falta de ilustración en el sentido decimonónico. Es un escritor verista.
El cuento más poderoso es Malpelo el pelirrojo, claro ejemplo de sociedad que demoniza a un pobre muchacho por el color de su pelo con las falsas creencias. Son cuentos de fácil lectura.

Un día en las carreras (8) - XV Carrera La Melonera


Pasó el verano, como todo pasa en esta vida, y llega la temporada otoñal con la que es quizá la más popular y simpática de las carreras populares, la Carrera de la Melonera, de las pocas que permiten la inscripción gratuita. Dorsal 3802. Es el día y la hora: 11 de septiembre a las 18h30'. Esta fue la primera carrera que hice y guardo de ella un recuerdo cariñoso. Si algo aprendí del año anterior es que, debido a la gran participación de gente, conviene situarse en los primeros puestos, siempre y cuando estés dispuesto a ir un poco más rápido que la media, se entiende.
Pistoletazo de salida: sensación un poco de pesadez en las piernas -¿no habré calentado bien?¿Me estará pasando factura la bicicleta y natación que comencé hace poco?-. Los tres primeros kilómetros los paso en 12'04'', un tiempo demasiado bueno para mí. No veo el cartel del kilómetro 4 y en el 5º veo que he hecho 10'10'' en estos dos kilómetros. ¿Será posible que haya pinchado de esta manera? En fin, no queda más que seguir hasta el final y tratar al menos de bajar de 50'. Tiempo de entrada final: 46'45''. Un poco decepcionado por este tiempo, pues después del trabajo del verano pensaba en correr con cierta facilidad por debajo de 45'.
Y ahora viene la sorpresa. Cuando miro en los foros los comentarios de otros participantes, los que corren con reloj que marca distancias advierten que entre el kilómetro 3 y el 5 había unos 400 metros de más. Resulta que los primeros corredores de la carrera no doblaron en una calle por donde debía -no había nadie de la organización-, sino bastante más arriba. Obviamente, el resto que vamos sin cuestionarnos el recorrido, seguimos sus pasos. Afirmaban que la carrera había tenido unos 10450 metros. ¡Ahora entiendo cómo esos kilómetros me salieron a 5'05'' de media! Quedo más tranquilo cuando ahora compruebo que con esa distancia mi media ha sido de 4'27'' el kilómetro.
En Fin, quede esto como una anécdota más. Lo importante es el haber participado en esta carrera aún no contaminada por el sacacuartos que empieza a imperar en el mundo de las carreras populares. La tajada de melón, tradicional de esta carrera, me supo a gloria ¡Ah! olvidaba comentar que el sol castigó de lo lindo con algo más de 30 grados.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Los libros perplejos (12) - La caccia al tesoro de Andrea Camilleri


Cada cierto tiempo recupero el hábito de leer algún libro en otra lengua que no sea el español. Aprovechando el viaje veraniego por Sicilia, me leo el último Montalbano de Camilleri, La caccia al tesoro, o sea, La caza del tesoro. Camilleri es un veterano en esta serie de "Giallo", que es como denominan los italianos a la novela negra, y este nuevo libro no decepciona. Eso sí, la trayectoria vital de Montalbano va variando. Montalbano es un comisario que se siente mayor, se siente envejecido y con ciertos problemas de autoestima, además de preguntarse si ese envejecimiento no es también un problema para realizar su trabajo, es decir, si no habrá perdido lucidez mental y agudeza de pensamiento para resolver bien su desempeño. La galería de personajes que lo acompañan es la gran familia que conoce cualquier seguidor de sus libros: Fazio, Mimì, Catarella, su eterna prometida Livia, Ingrid, Gallo, Adelina, su asistenta y sus sorpresas culinarias para la cena,....
La diferencia con otras novelas de la serie es que, además de todas las reflexiones sobre la vejez y el paso del tiempo, la trama es la propuesta de un asesino que va dejando pistas a Montalbano retándole para que le encuentre y evite otros crímenes... Aunque quizá se vea venir el desenlace, las reflexiones finales sobre cómo una sociedad pueda acoger y nutrir con las pulsiones que a todos nos atraviesan a semejantes individuos inmunes ante el sufrimiento ajeno, dotan a a la novela de un plus más allá del entretenimiento propio de la lectura. La combinación de lo serio y las escenas cómicas, fundamentalmente con el equipo de la comisaría con el gran personaje que es Catarella, más el lenguaje chispeante y de riqueza sonora inaudita, que es un italiano con mucho de Sicilia, es otro factor que atrae para la lectura de este último Camilleri.

Una noche en la ópera (9) - Eugen Onegin


Tras el paréntesis veraniego, comienza una nueva temporada en el Teatro Real, con más expectación que nunca por la llegada de Mortier. El despliegue de energía que está llevando el Sr.Mortier junto a la alta dirección del Teatro Real -Sr.Muñiz y Sr.Marañón-, para limpiar la imagen tan negativa que algunos sectores musicales y quizá gran parte del público operófilo madrileño atribuyen al Sr.Mortier, es indudable. En el corto espacio de unos días han aparecido reportajes más o menos extensos en Ritmo, El Cultural, e incluso una entrevista de Iñaki Gabilondo en su programa de CNN al mismísimo Mortier con un español bastante aceptable.
Asistí a la representación de Eugen Onegin, con todas las huestes del Bolshoi en la producción de Tcherniakov. De este conocía la puesta en escena de Bodas de Fígaro que retransmitieron por Arte desde Aix-en-Provance, y me defraudó mucho: es la neurosis como comportamiento existencial de todos los personajes. En este caso reconozco que encuentro muchos puntos a favor de esta puesta en escena, aunque también algunos negativos.
Entre los positivos, la construcción de los personajes es todo un acierto. Ninguno de ellos es monocromo, sino que están dotados de sentimientos varios. La timidez y retraimiento de Tatiana no la había visto tan clara en ninguna otra representación. La ilumaninación es también estupenda. Y en cuanto a la escenografía, es un claro tour de force el restringirse a un salón enorme con una gran mesa ovalada en el centro, pero aún así solventa cada escena aunque fuerce alguna -por ejemplo, en lugar de escribir la carta en su dormitorio, se ve obligado a crear una sonámbula Tatiana que permanece en el salón presa de su agitación-.
Entre los negativos: el escenario estaba demasiado aforado, y la distancia entre voces y orquesta, de más de 10 ó 15 m permanentemente, hizo inaudible cualquier matiz por parte de los solistas. El coro tuvo claros problemas de empaste, en su intervención del segundo acto fue siempre por detrás de la música, y en la escena del duelo entre Onegin y Lensky liaron un buen galimatías. No es de recibo que las coplas de Triquet las cante Lensky, sin justificación alguna desde un punto de vista dramático. Como tampoco se comprende que el duelo sea transformado en una lucha a mamporros en el salón con todos los invitados delante, y la muerte sea acccidental, al dispararse una escopeta sobre la que ambos forcejeaban.
Los solistas cumplieron con suficiencia, excepto el Lensky de Andrew Goodwin, con problemas en la zona aguda y sin posibilidad de realizar un canto pleno; eso sí, pianos muy buenos y color vocal algo blanquito. La Tatiana de Ekaterina Scherbachenko fue la mejor de la noche, con más recursos vocales y dramáticos; espectacular su aparición como mujer adulta en el tercer acto. Vladislav Sulimski como Onegin posee una bella voz, meliflua y nunca forzada, aunque falta de proyección, por lo menos en las circunstancias dadas.
Otro error escénico fue el mantener presente a Gremin al comienzo de la segunda escena del 3º acto, justo como si Tatiana estuviera contándole todas sus dudas y temores ante la reaparición de Gremin. Luego este desaparece de escena y Tcherniakov lo saca de nuevo a las tablas cuando justamente están Tatiana y Onegin dirimiendo su imposibilidad amorosa; y en lugar de tomar parte en esa situación, que es la reacción lógica cuando al entrar en una habitación ves a tu sobrino sollozando a los pies de tu mujer, se queda entre petrificado y pasmado...
La orquesta tuvo momentos excelentes, pero faltó equilibrio entre las secciones: las trompas siempre muy fuerte, y los violines primeros, de bellísimo color, a veces inaudibles ante violas y cellos.

lunes, 26 de julio de 2010

Los libros perplejos (11) - La maravillosa vida breve de Óscar Wao de Junot Díaz


Junot Díaz es un escritor dominicano, nacido en 1968, y que vive en Estados Unidos. Tiene algún libro de cuentos, pero fue con esta novela de 2007, a la que le han concedido el Pulitzer, con la que ha conseguido alcanzar una gran notoriedad. Es un libro divertido, a pesar de contar la trágica y hasta cierto punto insignificante vida de su protagonista, Óscar Wao, un dominicano que vive con su madre y hermana en EEUU, un extranjero en EEUU pero también en su propia tierra a la que regresa en vacaciones junto a su abuela, personajes que ansían buscar un anclaje con la realidad circundante pero que no pueden evitar el desarraigo y a los que la sociedad no ofrece muchas posibilidades de salir de ese bajo estrato social al que pertenecen. Además Óscar Wao es tímido, y obeso, aficionado a la lectura de cómics, y escritor de novelas de ciencia-ficción, lo cual no le ayuda en exceso para conseguir esa aceptación en la sociedad.
Estructuralmente, la parte central en que narra la vida de la madre en la Républica Dominicana de los años cuarenta y cincuenta, años de gloria del dictador Trujillo, y donde se explica cómo la madre fue a parar a EEUU y quién es el padre de Óscar Wao, esta parte central, digo, es bastante extensa, hasta el punto de poner en riesgo el propio título de la obra: la madre y el hijo ocupan el mismo peso en la novela y mismo papel protagonista.
El lenguaje es muy innovador, y se encuentran muchos términos del spanglish, supongo que porque ha de ser cierto que los dominicanos hablen así en Estados Unidos; al igual que términos español y expresiones poco habituales por nuestras latitudes: "pana", "probar chocha", "bro"... Lectura refrescante, argumento sólido y bien trazado, personajes singulares... bienvenido sea Junot Díaz.

Una noche en la ópera (8) - Tosca


Dentro del Festival del Festival de El Escorial, asistí a lo que desde mi punto de vista es su plato fuerte: Tosca de Puccini. A priori el atractivo principal además de volver a encontrarme con este título en directo, es ver a Juan Pons como Scarpia, pues su enorme carrera garantiza una calidad, a pesar de que cuando participó en el Teatro Real hace unos tres años como Tonio de Pagliacci, dio muestras de fatiga y de que quizá sus mejores tiempos habían pasado.
La representación fue estupenda en líneas generales. Joan Pons está muy bien aún de voz y las muestras de fatiga no se notaron en absoluto. Su Scarpia está lleno de intenciones, de frases amenazantes, como corresponden al personaje, pero también de frases dejadas caer en un susurro, de gestos despóticos y de miradas torvas, concupiscientes, airadas y fulminantes. Toda una delicia ver cómo se hace odiar. La Tosca de Elisabete Matos, que ya la tiene placeada, fue de enorme energía y valentía; acierta en considerar a Tosca a una mujer de armas tomar aunque cuando tenga el defecto de los celos; me sorprendió gratamente. Aquiles Machado debutaba el papel y fue el más flojo de los tres, incluso con algún problema en los agudos, pues el ensanchamiento de su voz y oscurecimiento le están dejando en contrapartida una pérdida de tesitura en los agudos. Habrá perdido como 20 kilos de peso, y frente a una mujer como la Matos se le nota su falta de altura.
La dirección de escena fue de John Dew y venía de la Ópera de Kalsruhe. Comete algunos errores graves: Scarpia es autoridad civil, no eclesiástica, de manera que no puede vestir como un cardenal, aun cuando quede tan bonito el traje. A ambos lados del escenario hay dos estatuas de un Cristo y de la Virgen María, una Dolorosa, de la cual obtendrá Tosca el estilete o puñal para clavárselo a Scarpia en la escena final del II acto; buen idea en lugar del cuchillo con el que cenaba Scarpia, aunque, claro, hay que imaginarse una habitación del Palazzo Farnese con semejante decoración. En cuanto al tercer acto, la sobriedad es máxima: el pastorcillo canta en el foso, por cierto, el foso le dio una proyección vocal excepcional, no hay más presos encerrados junto a Cavaradossi, y para el fusilamiento no aparece ningún pelotón, sino que Cavaradossi se coloca en el centro del escenario y se deja caer al oír la descarga. Tosca tampoco se suicidará saltando de la torre de la cárcel, sino que se suicida al lado de Cavaradossi, y , aquí viene el susto, el Cristo-estatua, que estaba al lado izquierdo del escenario, cobra vida - se ve que en este acto es un figurante, que aguantó impertérrito toda su duración-, y se acerca a Tosca para hacerle reposar su cabeza, la de Tosca, en su seno, el de Cristo, es obvio.
Otro detalle que me gustó es que al abrirse las puertas del fondo de la habitación donde cena Scarpia -unos grandes paneles-, se ve todo un archivo, se supone que el archivo secreto de esa Stasi que está a las órdenes de Scarpia, y que justo cuando le anuncian la derrota de su bando, rápidamente sus esbirros, todos ataviados con sotanas, se disponen a destruirlo para no dejar pruebas de su ignonimia.
La orquesta y el coro, los de la Comunidad de Madrid, sonaron bien, aun cuando hubo puntuales problemas de afinación en la orquesta. Miguel Ángel Gómez Martínez conoce a fondo la obra y mostró muchos detalles de gran maestro en su estructuración, y obligó a la orquesta a forzar dinámicas, obteniendo pianissimi de gran calidad.

miércoles, 21 de julio de 2010

Una noche en la ópera (7) - Neither de Morton Feldmann


El 10 de junio de 2010 pude asistir a un acontecimiento totalmente excepcional. La puesta en escena dentro del ciclo de OperadHoy de esa antiópera que es Neither de Morton Feldmann. La ocasión era única para poder apreciar esta obra, la única ópera que compusiera Feldmann, y ver qué solución presentaba su puesta en escena. El texto es de Beckett y consta de tan sólo 87 palabras, cantadas por un único personaje.
La puesta en escena, en el Teatro de la Zarzuela, es de Peter Mussbach. Ni que decir tiene que no hay desarrollo dramático, ni nada parecido a una melodía, o alguna referencia al concepto de ópera tal y como es entendido mayoritariamente. La soprano, Pilar Jurado que actuó de urgencias ante la enfermedad de la soprano programada, no está en el escenario, sino en el foso, y por supuesto que no se pretende que se entienda el texto. La iluminación era lo único que ocupaba el escenario vacío. Tras los 50' de duración de la obra, escrita además para una orquesta respetable en tamaño, nos dieron al par de centenares de espectadores que asistimos a la representación una pausa de 20' y luego se acometió de nuevo la obra. Pero ahora el público, en lugar de estar sentado en el primer anfiteatro y últimas filas del patio de butacas, sin vernos los unos a los otros -de hecho, los del primer anfiteatro creían que el patio de butacas estaba vacío-, se sentó en el escenario. Colocaron unas sillas y nos pasamos la entera audición de nuevo de la obra mirando al director -joven y de color, Kwamé Ryan- a través del tul que había entre medias en la embocadura del escenario. Todos quietos -a mi izquierda estaba sentado Alfredo Aracil, con el que conversé antes de comenzar la segunda parte-, y concentrados asistimos a esta completa desacralización de lo que significa el ritual operístico: el público en el escenario, lo que implica que el escenario es el patio de butacas ahora, ahí donde mira el público; o también el público ya es parte esencial del hecho musical. Lo cierto es que salí con la sensación de ser un afortunado al poder asistir a esta representación operística tan sui géneris.

sábado, 3 de julio de 2010

Un día en las carreras (7) - Meeting Madrid 2010


Esto no es ninguna fanfarronada. Es que previo al Meeting, donde corren los profesionales, han abierto una serie de pruebas para populares, y, gracias a mi compañero Luis Carlos Onecha que me informó a tiempo, me inscribí para correr los 1000m. Nunca he corrido únicamente 1000m y menos del tirón en sprint, y menos en una pista de atletismo auténtica. Además, como vivo al lado del Polideportivo de Moratalaz donde se realizará la prueba, llevo ya 15 días viendo la instalación de las gradas supletorias adicionales. El tiempo que me atreví a dar, repito que sin haber realizado esta prueba nunca, fue de 3'40''. Y, efectivamente, dos días antes me veo inscrito en la prueba de 1000m Open 4 con salida a las 17h46'.
El día del Meeting fue ayer, 2 de julio de 2010. Y sobre las 16h 30' de la tarde allá que me voy a recoger mi dorsal. Entro por la parte de abajo del polideportivo, entrego mi mochila y me pongo a trotar para calentar unos 20'. Veo a algunos que ya calentando auguran ir muy rápido. Somos la cuarta prueba Open de la tarde. Nos llaman al lugar donde nos reúnen antes de saltar a la pista y reconozco cierto nerviosismo. Ni siquiera sé qué hacer en la carrera, si salir a darlo todo y ver hasta donde llego o regular de menos a más. En fin, aquí me veo en la pista ya dispuesto a intentar marcar unos 44'' cada 200 metros para intentar igualar la marca que me inventé.
Pistoletazo de salida, grupo compacto y yo casi a la cola. Tras 500 metros estoy realmente el último, pero viendo que no estoy mal de fuerzas a 200 metros de la meta comienzo a dar grandes zancadas -es una forma de correr sprintando que puedo hacer pero que no sé cuánto tiempo puedo aguantar-, y para mi sorpresa consigo adelantar a cuatro corredores, y llegar casi adelantando a otro grupo de tres que tengo por delante. Tiempo final -oficialísimo, pues lo han medido los jueces de la RFEA-: 3'25''80''', y con veintipocas milésimas menos han entrado el grupito ese de tres por delante de mi, de manera que de haber tenido 10 metros más me los hubiera tragado también. Puesto final el octavo.
Experiencia fantástica, pero como siempre, no me manejo bien aún esto del atletismo. Tal y como llegué, totalmente entero y sin desgaste alguno -de hecho, debería haber corrido en sprint mucho antes de los 200 metros para al menos llegar cansado-, creo que puedo bajar esa marca. Cada día me seduce más la idea de apuntarme a un club de atletismo a recibir consejos profesionales que me permitan quedar satisfecho tras la carreras.
Tras un tormentón de verano que paralizó la pruebas, estuve viendo a los profesionales, y la verdad es que da gusto ver cómo se desplazan por la pista. Entre ellos estaba Mayte en 800 metros, que volvía a la competición este año y que quedó última de su carrera, ruth Bietia en salto de altura -quedó cuarta con 1m92cm-, un 1500 femenino con Natalia Rodríguez, en un excepcional estado de forma, y un 800 m masculino de mucho nivel, donde corría también Casado, y Kevin López, que viene de categorías inferiores. Disfruté mucho, aunque al final estaba aterido de frío. Viéndolos correr, me veía a mí mismo bajando sin parar mis marcas hasta ir con un ritmo en estas pruebas de 15' cada 100 metros.

Un día en las carreras (6) - II Carrera Norte-Sur


































El pasado 20 de junio se celebró la II edición de la carrera Norte-Sur, una carrera en la que el corredor se inscribe o bien por el equipo del Norte o bien el de Sur, y gana el equipo cuya promedio sea mejor. Tanto Cristina, mi vecina corredora, como yo nos hemos inscrito por el Sur. La idea de ambos es bajar nuestra MMP, ya que el recorrido es propicio: sale de Plaza de Castilla y entra en el Retiro por la tremenda cuesta que conduce a la Plaza del Ángel Caído. En teoría es más bien cuesta abajo hasta el Km8 en que entramos en el Retiro.
El día ha amanecido espléndido y por motivos ignotos la carrera se retrasa hasta las 9h 30'. Ya al calentar observamos que las camisetas amarillas, las del Norte, son más numerosas que las del Sur, de un azul pálido bastante feo. Mi intención recóndita es bajar a 40', o sea, mi ansiada marca de 4' el kilómetro, pero dudaba de poder conseguirlo, por estar a casi tres minutos de los 40', lo que implica un salto cualitativo muy grande.
Salimos y el primer kilómetro lo paso a 4'17''. Ya está claro que no habrá 40'. Los cinco primeros kilómetros, que consigo correr en 21' son bastante duros, pues a pesar de tener muchas cuestas para abajo por Serrano y Pio XII, también hay muchos repechos que impiden ir a un ritmo constante. Confiando en mejorar un poco mis 42' 48'' aprovecho hasta llegar al Retiro para estirar la zancada y la frecuencia, la subida no se me hace tan dura como había previsto, y aún tengo fuerzas para recuperarme en el kilómetro y medio que corremos dentro del Retiro. Al llegar a meta marco un tiempo de 41'44''. Un minuto menos que mi MMP. De 2430 corredores entro con este tiempo el 206. O sea, empiezo a estar en el grupo de populares "que aprietan" por decirlo de alguna manera.
Siempre me quedo con la duda de si la carrera fuera totalmente llana, qué tiempos marcaría. Pero mientras siga corriendo en Madrid, mucho me temo que no resolveré esta duda jamás.
¡Ah, se me olvidaba! Cristina bajó su marca unos 5' hasta 47' 30'' y el Sur ganó por segundo año al Norte.

jueves, 10 de junio de 2010

Un día en las carreras (5) - XXIII Carrera Hoz del Huécar


Aprovechando que mi hermana vive en Cuenca, me inscribí en esta carrera popular de 14Km 750m que tenía buena pinta. Es una distancia a mitad de camino entre los 10 Km populares y la Media Maratón, y se adecúa a mis condiciones de corredor amateur, donde a veces los 10Km me saben a poco. En la página web no veía altimetría, pero me temía, como luego se cumplió, que no iba a ser una carrera cómodo. Además era también la primera carrera que corría por la tarde.
Así que a media mañana nos fuimos a Cuenca, y tras el descanso después de la comida me marché a recoger mi dorsal. Poco a poco se fue animando el punto de partida, desde la calle carretería. Eramos unos 1400 los inscritos, aunque llegaron a la meta 1022 corredores. Los primeros kilómetros eran llanos, luego del 6 al 8 cuesta arriba, del 8 al 11 en toboganes, del 11 al 13 cuesta abajo y llano hasta la meta. El primer kilómetro lo marqué en 4'30'', y la media de los tres primeros fue 4'40''. No recuerdo más parciales, pero sé que del 6 al 7 hice 5'20'' y del 7 al 8 5'30''. Además comenzó a llover e incluso a granizar mientras subíamos del 6 al 10, lo que hice la pronunciadísima bajada bastante peligrosa por momentos.
Al final marqué 1h 9'3'', que arroja una media de 4'40'' exactos, ocupando el puesto 301 en la general, lo cual creo que no está mal, teniendo en cuenta que hemos corrido a tirones. La carrera en sí es bella por el paisaje que la rodea y el buen tiempo que nos hizo -para mi buen tiempo es que no nos achicharramos. Como punto negativo, no tienen aún chip para cada corredor.
Novedad en las sensaciones: después de la bajada de dos kilómetros a grandes zancadas, a la hora de afrontar el llano me quedé sin tracción alguna. Perdí la sensibilidad en las dos piernas. Al día siguiente tuve ligeras molestias en los muslos de alargar la zancada, supongo que sensaciones habituales pero que yo he conocido por primera vez.
Próxima carrera: 10Km Norte-Sur el día 20 de junio, donde voy a intentar batir mi MMP en 10Km.

Cine de madrugada (2) - El último caballo de Edgar Neville


Aprovechando las vacaciones de Pascua, estoy viendo varias películas de Edgar Neville, autor minimizado y ninguneado por su filiación fascista. El último caballo del año 1950 es de una actualidad sorprendente. Su argumento, con el papel protagonista de un joven Fernando Fernán-Gómez, se centra en el cambio de medio de transporte del caballo al coche. Ante la desaparición de la caballería como unidad del ejército, FFG compra su caballo al acabar su instrucción militar para evitar que sea vendido como caballo de picador para los toros. A partir de ahí se inician las complicaciones pues Madrid ya abandonó las casas de postas, y tanto el alojamiento como la manutención en una ciudad plagada de coches de un caballo es asunto serio y costoso. Siempre con buenas dosis de humor en las situaciones planteadas, la película viene a ser un alegato a favor de ese mundo antiguo que desaparece, sustituido por otro quizá más moderno, pero que arroja a la cuneta una serie de valores que son los ponderados en la película: el tiempo disponible, la ausencia de prisas, la relación con la naturaleza y el mundo animal como parte sustancias del hombre…. ¿Quién no reconoce en estos valores muchas de las iniciativas actuales que recomiendan una vuelta al tomarse tiempo para uno mismo y su entorno, vivir de forma más natural… en movimientos como Slow y evitar la vida estresada a la que nos abocan?

Los libros perplejos (10) - Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de David Foster Wallace


De todos los estilos en que es posible escribir, el humorístico es el más difícil. Lo más complicado dentro de la escritura es hacer reír o al menos sonreír al lector. El dominio de los recursos que permiten desencadenar esa sonrisa cómplice es algo que ha estado al alcance de muy pocos escritores, y sin lugar a dudas, Wallace es uno de ellos, y no de los peores dotados por cierto.
Wallace, que se suicidara el 12 de septiembre de 2008, era el autor de más proyección de la generación posterior a DeLillo y Roth, la bautizada en España como Generación Next, y a la que pertenecen también autores como Sedaris.
DFW se mueve en un terreno a mitad de camino entre ficción y la realidad, suponiendo que realmente sean territorios distintos. El principal recurso que usa es la ironía, lo cual implica una distancia sobre el objeto considerado, de manera que se puedan apreciar en él características distintas a las apreciadas en una distancia corta, permitiendo así la exageración de unos rasgos y no otros, y la distorsión de la realidad, lo que en última instancia provoca el humor.
Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, el cuento que da título al libro, nos muestra al autor embarcado en un crucero de lujo semanal y narra sus peripecias para el distinguido público lector de una revista. Tiene mucho de observación sociológica y pone al descubierto las sinrazones de muchos de nuestros comportamientos, y las grietas de nuestras almas, así como la infelicidad existencial del ser humano (igual me estoy pasando en las pretensiones del autor).

domingo, 30 de mayo de 2010

Una noche en la ópera (6) - L'incoronazione di Poppea de Monteverdi


Con este título termina la puesta en escena en el Teatro Real de la trilogía operística monteverdiana enconmendada en su dirección escénica a Pier Luigi Pizzi y la musical a William Christie. Habiendo visto ya las dos anteriores en las dos temporadas pasadas, ni que decir tiene que tenía verdaderas ganas de no perderme esta y completar el paquete.
La puesta en escena de Pizzi siempre es inteligente, y aquí también lo fue. Con un decorado neoclásico y un vestuario refinado recordatorio de los tiempos romanos, la dirección de actores fue precisa y eficaz, centrando siempre la atención del espectador en aquello necesario para el seguimiento de los hechos y no añadiendo nada superfluo.
Para esta ópera, cuya autoría es compartida, se ha realizado una nueva edición musical basándose en la versión de Venecia. El conjunto instrumental de William Christie, dividido en 2 grupos para realizar los acompañamientos a dos personajes distintos en los diálogos, supone toda una lección de cómo debieran haberse hecho oír estas óperas en sus días. Todo está en su sitio, y otorga la suficiente variedad tímbrica a todos los acompañamientos para evitar el tedio.
El elenco fue espectacular, sobre todo, su pareja protagonista: Danielle de Niese como Poppea y Jaroussky como Nerone. Conocía a de Niesse por grabaciones discográficas y había disfrutado con su estilo y frescura vocal (hoy todavía está en el grupo de las "-inas"), pero la experiencia de verla en directo me ha convencido de su talento. Que a los 19 cantara en el MET Barbarina es dato de precocidad, pero el mundo del marketing disfraza a los mediocres con talentos. Este no es el caso. Es una cantante muy expresiva, de buen color vocal y de importante presencia escénica; incluso demasiada diría yo, pues había que echar mano de mucha imaginación para no ver que era "mucha mujer" para un físico como el de Jaroussky.
Pero es que Jaroussky tiene una voz de contratenor privilegiada. Frente a los contratenores de voz endeble y falta de proyección, Jaroussky llena el teatro con su voz, y su capacidad expresiva y técnica tampoco es producto de retoque en el estudio.
También me convenció Anna Bonitatibus en sus dos grandes arias, en especial la doliente "Addio,Roma". Algo más flojo estuvo Cencic como Ottone, todo sea por la comparación directa con Jaroussky. Y también el un punto sordo de emisión y falto de peso en los graves, Antonio Abate, como Séneca, un habitual en el mundo de la música antigua. La idea de la nodriza que fuera interpretada por un personaje masculino no es original, se ha hecho alguna vez antes, pero funciona a las mil maravillas y dota a la ópera de su vis cómica.
Era la segunda vez que veía en directo la ópera, y también la de mayor calidad. Para mi gusto el dúo final de los amantes, cuya música es de Ferrari, fue llevado con demasiado brío por Christie, pero reconozco que es un detalle menor dentro de la fantástica noche de ópera que pasé.

PD. ¿Sería posible hacer una ópera contemporánea con el recitar cantando monteverdiano?

Un día en las carreras (4)- 10 Km III Carrera Liberty


Tras la Maratón de Madrid, reaparezco en el mundo de las Carreras Populares. Aprovechando los entrenamientos, voy a intentar bajar la MMP de 10 KM. Hoy, domingo 30 de mayo de 2010, he corrido los 10KM de la III Carrera Liberty. Su trazado es, como la mayoría de las carreras en Madrid, bastante duro; tras el primer kilómetro, empieza la subida de Recoletos y Castellana, para terminar en el KM 6 con Concha Espina, y a partir de ahí, todo más cómodo: ligera pendiente cuesta abajo hasta la llegada a Goya, de donde también fue la salida.
La mañana amaneció espléndida, con unos 19 grados a las 8h 30'. A las 8 y 20' ya tenía el chip atado y la mochila entregada, de manera que pude trotar unos 25'. A las 9 estaba prevista la salida y con una anticipación de un minuto salieron antes que nosotros los corredores paralímpicos. En la carrera ha participado Chema Martínez, que fue entrevistado antes de la salida y que aconsejó "reservar fuerzas para la segunda mitad de la prueba". Ya voy conociendo los truquillos de los corredores populares, y me situé en el grupo que iba a hacer sobre 35', de manera que estaba bastante bien posicionado para empezar la carrera, con unos 7000 corredores detrás de mi por lo menos de los 8300 que comentaban estábamos inscritos.
Pistoletazo de salida: salida cómoda. Estos son mis parciales:
1Km 3'56'' (de seguir así rebajaré mi MMP, pero no olvido que vienen 5 km de subida)
2Km 8'13''
4Km 17'05'
5Km 21'38'' (ahora sí que voy sufriendo; por mas que intento mantener la frecuencia respiratoria y de zancada no lo consigo del todo al ser cuesta arriba)
7Km 30'58'' (en fin, la subida de Concha Espina ha puesto a cada corredor en su lugar, y mi lugar obviamente, no es por el mundo corriendo kilómetros a 4')
8Km 35'15'' (vuelven las energías)
9Km 39'15'' (un kilómetro a 4 minutos; si no fuera por estos recorridos madrileños rompepiernas, podría aspirar a bajar de 40')
10Km 43'35'' (último kilómetro en 4'20'' y sin posibilidad de esprintar. Resulta que los últimos 500m son otra vez cuesta arriba, y cuando veía que a la mejor podría bajar incluso de los 4 minutos, pues la orografía de nuevo dicta su sentencia)

Aún no sé mi posición final dentro de los 8300 valientes que hemos corrido esta bonita mañana. La recuperación de la carrera ha sido muy rápida, y me encuentro ahora bastante cómodo. Después de luchar contra este recorrido tan complicado, al final me he quedado a 47'' de mi mejor marca, lo cual me alienta a pensar que en una carrera llana totalmente, sí que rebajaría esa marca de 42'48''. Tengo opción para ello el próximo día 20 de junio en la Carrera Norte-Sur. Además prometo descansar mejor las noches previas, pues tanto ayer sábado como el viernes dormí solo 6 horas, y con cierta intranquilidad.
¡Ah! Olvidaba comentar que en la meta vi a Chema Martínez haciéndose fotos y hablando con corredores populares. Pero es que no suelo llevar cámara de fotos encima... La próxima vez prometo echarla en la mochila.

jueves, 27 de mayo de 2010

Los libros perplejos (9) - De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami


Haruki Murakami está pasando de ser considerado un autor de culto a ser un autor de masas. De él conocía Tokio Blues, y me llamó la atención su peculiar prosa, dotada de un ritmo personal, de una cadencia que la individualiza. La reciente publicación del libro De qué hablo cuando hablo de correr rápidamente me atrajo por la combinación de dos pasiones que cultivo, la literatura y el correr.
Resulta que Murakami es todo un veterano del correr, con 23 maratones a sus espaldas en el momento de escribir el libro (agosto de 2006), una ultramaratón de 100Km y varios triatlones. Ni que decir tiene que la constancia es una de sus virtudes. El libro intenta ser una reflexión en voz alta, teñida obviamente de un fuerte componente autobiográfico, de lo que significa para él la práctica de un deporte de manera continua y cómo esa práctica puede influenciarle en su peculiar escritura y su manera de entender la literatura. No pretende convencer a nadie de la práctica del deporte, ni tampoco aparece un yo fatuo y presuntuoso por dedicarse a correr maratones. Es más, queda bastante claro la lucha que mantiene contra el paso del tiempo para mantener marcas dignas.
Para Murakami ser corredor viene dado por una serie de características personales que a él le van como un guante: es preciso ser individualista, con capacidad de sufrimiento, una cierta obstinación, con constancia,... Cualquiera que haya participado en una carrera como una maratón o similar se identificará con mucho de lo que nos cuenta sobre la preparación, los estiramientos, la carga de kilómetros a la semana que hay que hacer, las dudas antes de la carrera, la hidratación en la misma, y también el justo orgullo que se siente al cruzar la meta. La carrera es siempre contra uno mismo, no contra otros participantes. En cierto sentido, el corredor de fondo no es un únicamente un ser solitario, sino que pertenece a un grupo de solitarios y como tal se reconoce en la mirada cuando se cruza con otro corredor.
La actividad física es tan importante para Murakami que en el último capítulo incluso dice que "Si algún día quisieran grabarme un epitafio y pudiera yo elegir las palabras, me gustaría que dijera lo siguiente:

HAKURI MURAKAMI
Escritor (y corredor)
Al menos aguantó sin caminar hasta el final

Su estilo está construido a base de frases no muy largas y con total ausencia de diálogos. El ritmo de su prosa hace que la lectura sea fácil y sin cansancio. Quizá no sea su mejor obra, o probablemente quede en su corpus como una obra menor de carácter autobiográfico, pero su lectura es muy grata y al lector-corredor le será muy sugerente.

Una noche en la ópera (5) - Im wunderschönen Monat Mai

Dentro del ciclo Operadhoy 2010, asistí el día 8 de mayo en el Teatro Canal a este artefacto escénico, pues dista mucho de ser una ópera. El título está tomado del lied con el que se abre el Dichterliebe schumanniano, y la propuesta consiste en el encadenamiento de 221 lieder en tres bloques,o sea, cada bloque con 7 canciones que se interpretan con continuidad. La idea y arreglo es del compositor holandés Reinbert de Leeuw, y destinado a su conjunto Schönberg Ensemble. Este proyecto lo conocía de antemano por la grabación que existe de él en Winter&Winter. Las canciones son de Schubert(11)y Schumann (10), bien de sus ciclos (Winterreise) o sueltas como Erlkönig. El arreglo es para flauta, oboe, clarinete bajo, fagot, trompa, arpa, violín, viola, violoncello, contrabajo y piano, y de entrada hay que decir que es sobresaliente el arreglo.
Ahora bien, esto no es una ópera. No hay dramaturgia alguna, y también decorados ni nada por el estilo, siendo también muy limitada la dirección de escena.
La interpretación fue formidable. Los lieder fueron interpretados por la soprano Barbara Sukowa, de técnica insuficiente desde el punto de vista ortodoxo -agudos muy mal colocados-, aunque muy bien de expresión y de intención en cada lied. El arreglo modifica a veces el compás del lied, o usa el Sprechgesang.
Espectáculo en torno a la hora muy interesante para quien conociera con cierta profundidad y pudiera ser las variaciones y transformaciones a que es sometido por de Leeuw. Para el profano, me es difícil evaluar su valor artístico. Como anécdota, Reinbert de Leeuw llegó mediado el concierto, siendo sustituido por una pianista del propio grupo, debido a la cancelación de un vuelo por la nube soltada por la erupción del volcán islandés.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Los libros perplejos (8) - Historias de Nueva York de Enric González


Se puede amar una ciudad como a una persona. Las ciudades reflejan los sentimientos del que las contemplan, y también tienen su vida propia. Algunas son amigables, otras inasibles; algunas secretas y otras transparentes; algunas de conocimiento inmediato, y otras siempre sorprendentes e inaprensibles. Nueva York es todo eso y aún más.
Enric González es columnista habitual de El País y ha dado a conocer en pequeños libros cuál es su relación con algunas ciudades. Además de esta Historia de Nueva York, ha escrito Historias de Londres, y la recién aparecida Historias de Roma. Además, entregó a la imprenta también una curiosa Historias del calcio.
Enric González nos cuenta Nueva York no desde un punto de vista omnicomprensivo, todo abarcador, sino más bien situado en un momento concreto. Muchas veces parte de su relación con una persona de su entorno; otras de una historia ocurrida en el pasado reciente. Nos habla de las peculiaridades de la vida neoyorkina, de las características arquitectónicas, gastronómicas, del auge de la mafia italiana, de los distintos barrios,... Si oficio de corresponsal de El País le obliga a conocer y entrevistar a personajes curiosos como Oliver Sacks, a dar noticia de un restaurante de Brooklyn famoso por su carne a la brasa. Me recuerda al libro Here is New York de E.B.White.
El libro conmueve por su remembranza de amigos desaparecidos como el periodista Anguita. Y todo él está bañado por una escritura que promueve la sonrisa cómplice, y una luz de ternura que lo invade. Altamente recomendable.

domingo, 16 de mayo de 2010

Los libros perplejos (7) - Babbitt de Sinclair Lewis


Sinclair Lewis no es ni de lejos tan famoso como lo fuera en su época. De hecho después de haber publicado tan solo 6 libros le fue concedido el premio Nobel de Literatura en 1930, siendo el primer autor norteamericano en conseguirlo, y también el segundo no europeo tras Tagore.
Tras una recensión crítica favorable en las páginas de Babelia, consigo una edición en papel biblia de la Editorial Aguilar -las impagables bibliotecas públicas-, con una traducción excelente de Manuel Lacalle Ollé. Qué lástima que hoy esta figura pase desapercibida porque me ha parecido un escritor excelente. De su fama en sus días es testimonio que en inglés exista el término 'babbitt' con el significado de hombre de negocios estrecho de miras, convencional, complaciente, que habla con clichés perteneciente a la clase media a la cual se adscribe sin pensar en ello. Todo este carácter procede de esta novela de 1923 centrada en Jorge F. Babbitt y su ciudad Zenith, próspera como otras tantas en los felices años 20. La radiografía de la época fue uno de los valores primordiales a la hora de concederle el nobel.
La novela narra la vida de Babbitt tanto en relación a su familia, mujer y tres hijos, su vecindario -vive en una zona exclusiva-, sus amigos -muchos para realizar negocios con su inmobiliaria y otros pertenecientes a los exclusivos clubes y asociaciones a los que Babbitt dedica su ocio como miembro preponderante de esa clase media-alta que controla los entresijos de la ciudad, los próceres de la ciudad.
A pesar de esta vida tan adinerada, dedicada a producir dinero, el malestar existencial de Babbitt es claro, y la novela se adentra en ese malestar y sus posibles soluciones, siendo Babbitt consciente del sacrificio de sus ideales para conseguir esa posición social tan respetable. Lewis es un cirujano de alta precisión a la hora de diseccionar el mal de fondo de esos felices años veinte, el los que parecía no tener límites la capacidad de crecimiento económico y social, pero Lewis retrata a este hombre y a la ciudad desde la comprensión y la ternura, nunca con ensañamiento. Tampoco cae en el moralismo; se limita a exponer a Babbitt en diferentes situaciones y deja que sea el lector el que saque sus conclusiones.
Dos elementos más contribuyen a la lectura del libro: la naturalidad de los diálogos y el sentido de humor que despliega Lewis a lo largo de toda la obra.
Altamente recomendable.

lunes, 3 de mayo de 2010

Los libros perplejos (6) - Alan Bennett

Alan Bennett, escritor británico nacido en Leeds en 1934, cultiva un variado abanico de géneros, desde el teatro a los guiones televisivos o para cine. Las dos obras que acabo de leer vienen publicadas como novelas, aunque ciertamente son cuentos largos por su extensión. Y ambas, muy bien traducidas, poseen una prosa ágil y comedida, sin excesos barrocos que provocan una rápida lectura.





Sus títulos son La dama de la furgoneta, original de 1989, y Una lectora nada común, de 2007. Mientras que la primera está basada en hechos reales, por muy extraños que nos parezcan, la segunda parte de la ficción de cómo la reina de Inglaterra Isabel II se aficiona a una edad tardía a la lectura, y cómo esta absorbente afición le cambia el carácter. Es una profunda reflexión de por qué leemos, para qué leemos y qué significa leer; tanto más profunda por cuanto el protagonista es un personaje hierático, acostumbrado a estar muy por encima de unas vicisitudes que como humanos nos circundan, personaje en una situación intocable ante la porción de realidad diaria que nos vemos obligados a tratar y tragar.



La dama de la furgoneta, a pesar de contar con situaciones esperpénticas, que podrían provocar la risa, está narrada con mucha delicadeza y ternura. La capacidad del escritor de ver a la persona, al ser humano, que existe debajo de unos harapos, y de tratar con el respeto merecido a esta persona es encomiable. El personaje es Miss Shepherd, del que pocos datos nos da, y del que únicamente vamos conociendo sus peculiaridades a través de una serie de anécdotas. Es un personaje de tal fuerza que se nos antoja escasa la duración del libro; sin dudarlo, daba para mayor enjundia la obra. La parte positiva es que en ningún momento hay sentimentalismo o victimismo, ni tampoco pretende el autor, a pesar de haber permitido que Miss Shepherd viviera en su jardín durante quince años, atribuirse más méritos de los que se deducen de su acto ni emitir juicio de valor alguno. Al final los retratos tanto de Miss Shepherd como de la reina Isabel II son entrañables.

domingo, 2 de mayo de 2010

Los libros perplejos (5) - Ilión de Dan Simmons





El norteamericano Dan Simmons, aunque cultiva diferentes géneros literarios, es sobre todo conocido por sus obras de ciencia-ficción. Ilión, con sus dos tomos El asedio y La rebelión, publicada en Zeta Bolsillo, es la reescritura del asedio y caída de Troya, con todos los personajes de la Ilíada de Homero, aunque el Olimpo se muestra plagado de dioses tecnificados, más el añadido de dos nuevas tramas que confluyen en los últimos capítulos. La primera versa sobre nuestra tierra en un mundo futuro post-humano en que los hombres hemos perdido nuestro pasado, nuestra historia y nuestra capacidad de supervivencia, civilización controlada por robots aparentemente serviles, con una humanidad de número controlado y sin perspectivas de futuro, con unas vidas dedicadas al placer. La segunda trama consiste en una expedición compuesta por habitantes de Io y Júpiter, que tienen como misión descubrir las anomalías que surgen de Marte y que provocan agujeros temporales.




La escritura de una obra de estas características tiene mucho de equilibrismo, y Simmons consigue mantener la atención del lector en todo momento. La figura principal, Hockenberry, un escolástico enviado por la diosa Atenea para que confirme que la Ilíada homérica se está siguiendo, está bien definida y aporta cierto humor a la narración. Para mayor complicación, aparece Próspero, Calibán y Ariel, personajes de La tempestad de Shakespeare, además de llamarse la nave propiedad de un ioniano La Dama Oscura, en referencia a los sonetos de Shakespeare. Todo confluye en esta obra de aliento amplio y que se lee con auténtico disfrute.
Del mismo autor es altamente recomendable Los Cantos de Hyperión, saga en cuatro partes.

Los libros perplejos (4) - Dos crímenes de Ibargüengoitia


Dentro del corpus de novela negra, merecería una mención especial esta de Ibargüengoitia. Dotada de ese punto de humor socarrón que caracteriza su prosa, Dos crímenes cuenta la historia de una familia y sus luchas por la herencia del tío a punto de morir. La novedad en su trama estriba que en que la misma historia es contada desde dos puntos de vista; el primero, el del protagonista Marcos, sobrino que aparece súbitamente en casa del tío, perseguido por problemas político-terroristas, con la idea de estafar al tío en un falso negocio de obtención de creolita; y el segundo punto de vista, que se cuela entre los intersticios de la primera narración, el de Don José, boticario de Muérdago, ciudad donde transcurre la acción, y amigo personal del tío. La primera narración ocupa unos dos tercios de la obra, y la segunda el resto, y viene a completar ese todo completo que es la ejecución y resolución de un crimen. En cuanto al segundo crimen, ya anunciado en el mismo título, no tendrá lugar hasta el último párrafo de la obra… y es consecuencia no por previsible menos sorprendente, del argumento desarrollado hasta ese punto.
Prosa ágil, trama impecable, escritura con destellos. Totalmente recomendable no sólo a los amantes del género, sino a los amantes de la buena literatura.

Una noche en la ópera (4) - Il viaggio a Reims de Rossini


Il viaggio a Reims, escrita por Rossini para festejar la coronación de Carlos X en Francia, y estrenada en el Theâtre Italien en 1825, es una obra considerada menor dentro del catálogo del autor de Pesaro pero que en los últimos años está siendo frecuentemente puesta y goza de cierta consideración.
Dentro del proyecto pedagógico del Teatro Real y para dar posibilidades a los jóvenes cantantes, ha sido seleccionada esta ópera cómica en un acto, y lo cierto es que ya que requiere de 14 solistas, está bien pensada para haacer participar a cuantos más jóvenes mejor.
Así pues, fui a verla el pasado 25 de abril de 2010 en el Teatro-Auditorio de la Universidad Carlos III en Leganés. La puesta en escena de Emilio Sagi la conocía por haberla visto en el Teatro Real en 2004. Sitúa la acción en un crucero de lujo en lugar de en la posada Il giglio d'oro original. Y aunque la primera vez me pareció todo un acierto, ahora aprecio algunos inconvenientes como que el vestuario de la primera parte haga irreconocibles a los diferentes personajes al ir todas las féminas con el pelo envuelto en una toalla y con una bata blanca, además de chocar abiertamente con algunos versos del propio texto. Por otra parte no veo que aporte nada especial este cambio de ubicación.
La directora musical fue Eun Sun Kim, directora que ganó la 2ª edición del Concurso de Directores organizado por Jesús López Cobos en el Teatro Real y que vincula al ganador durante dos años con el teatro. De claros ademanos, concertó orquesta y solistas estupendamente obteniendo toda la sal y pimienta de esta música tan fresca.
En cuanto a los solistas, las voces femeninas estuvieron por encima de los masculinos. A muchos de ellos aún se les ven las costuras en las voces, tales como poca claridad en la coloratura, o cambios de color en los diferentes registros, dicción ininteligible... pero si no se pierde de vista el punto de arranque, todo ello no impedía el disfrutar de una música excelente, la de esta ópera que tiene tanto de cantata escénica y que hace sonreír al espectador como cómplice en más de una ocasión.
Quizá su número más bello sea el aria de Clorinna "Arpa gentil, che fida"