
Se puede amar una ciudad como a una persona. Las ciudades reflejan los sentimientos del que las contemplan, y también tienen su vida propia. Algunas son amigables, otras inasibles; algunas secretas y otras transparentes; algunas de conocimiento inmediato, y otras siempre sorprendentes e inaprensibles. Nueva York es todo eso y aún más.
Enric González es columnista habitual de El País y ha dado a conocer en pequeños libros cuál es su relación con algunas ciudades. Además de esta Historia de Nueva York, ha escrito Historias de Londres, y la recién aparecida Historias de Roma. Además, entregó a la imprenta también una curiosa Historias del calcio.
Enric González nos cuenta Nueva York no desde un punto de vista omnicomprensivo, todo abarcador, sino más bien situado en un momento concreto. Muchas veces parte de su relación con una persona de su entorno; otras de una historia ocurrida en el pasado reciente. Nos habla de las peculiaridades de la vida neoyorkina, de las características arquitectónicas, gastronómicas, del auge de la mafia italiana, de los distintos barrios,... Si oficio de corresponsal de El País le obliga a conocer y entrevistar a personajes curiosos como Oliver Sacks, a dar noticia de un restaurante de Brooklyn famoso por su carne a la brasa. Me recuerda al libro Here is New York de E.B.White.
El libro conmueve por su remembranza de amigos desaparecidos como el periodista Anguita. Y todo él está bañado por una escritura que promueve la sonrisa cómplice, y una luz de ternura que lo invade. Altamente recomendable.
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