
La segunda parte de la sesión del ciclo Operadhoy del 5 de noviembre de 2010 estaba constituida también por una ópera de pequeño formato: Il Gridario de Matteo Franceschini. Este autor nació en Trento en 1979 es también clarinestia. Está en italiano y el elenco destinatario es una soprano, un recitador, un coro de voces masculinas y electrónica. El libreto está construido a partir de siete proclamas publicadas en el s.XVIII por el príncipe-obispo de Trento prohibiendo ciertos usos y costumbres del pueblo.
El planteamiento es interesante. El narrador, un actor que hace de niño que lee un cuento, va leyendo estas prohibiciones y tras cada lectura viene el comentario, bien de la soprano bien del coro. El vídeo, con una estética de comic moderno las más de las veces, y con mucha agilidad en las escenas proyectadas, contrapuntea o añade un comentario a esas proclamas, muchas veces con sutil humor. Las intervenciones del coro tienen mucho de madrigal carnavalesco, incluso en su forma de emitir la voz, poco clásica y más bien tendente a ciertos cantos populares. Su poco más de media hora discurríó llena de interés, y tanto soprano, Laura Catrani, como el actor Samuel Faccoli, hicieron buen trabajo. En cuanto a la escena, el coro estaba bastante verde y daba la impresión de que iba un poco a su aire, sin haber trabajado en profundidad gestos e intenciones, o quizá, que no era un coro profesional estable, sino un coro de compromiso para resolver este título de Franceschini.
En cualquier caso, excelente idea la de Musicadhoy de proveer a Madrid de un festival de ópera contemporánea en el que tengan cabido video-óperas como las que se presentaron este cinco de noviembre.
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