
¡Lo he conseguido! He terminado de leer en inglés To kill a mockinbird, la única novela de Harper Lee que le valió un premio Pulitzer. Ha sido todo un reto, pero altamente satisfactorio. Esta novela, lectura escolar obligatoria en muchos estados norteamericanos por sus valores, tiene un doble hilo narrador: el primero y aparentemente central es el juicio a un hombre de color, Tom Robinson, acusado falsamente de una violación a una chica blanca; y el segundo, todo lo relacionado con el misterioso vecino Boo Radley. El punto de vista para la narración es el de una niña de 6 años, Scout, y desde él vemos la constelación de relaciones familiares -su hermano Jem, su padre Atticus, la criada negra Calpurnia, y más tarde la tía Alexandra-, y las relaciones de Maycomb, cada una de las vecinas, las familias del pueblo, el sheriff, el juez... Escrita en un periodo histórico en que aún era evidente el racismo, supone todo un canto al respeto entre los seres humanos, y a apreciar lo que cada uno tiene de único; al mismo tiempo, invita a mirar sin prejuicios a nuestro alrededor, como sólo los ojos de una niña pueden hacerlo.

La adaptación fílmica protagonizada por Gregory Peck es posterior en pocos años y sabe captar perfectamente el espíritu de la novela, aunque la trama es aligerada en el número de personajes, y podada en un sinfín de pequeñas subtramas que surgen a lo largo del libro y que permiten contemplar cual es el paisaje de un pueblo americano en la década de los 60'para entender en toda su profundidad las acciones de los personajes.
El perfil de algunos personajes es nítido, y así siempre será recordado Atticus, por su honradez, rectitud y su manera de hacer comprender a sus hijos por qué los seres humanos actúan como actúan tantas veces.
Una maravilla de libro, en definitiva.
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