
La premio de Nobel de 2009 proviene del grupo de alemanes que perviven en la variada de identidades Rumanía. La piel del zorro es la primera novela que leo suya, y es de agradecer que los premios saquen a la luz aquellos autores de calidad que no están en primera fila del escaparate literario. Me ha llamado poderosamente su estilo la atención; algunos rasgos son: frases cortas, escritas en tiempo presente, ausencia de diálogos, escritura en párrafos donde las frases descriptivas se alternan con frases de diálogos separadas por comas, escasa utilización de nombres propios, y sobre todo, un lenguaje de enorme altura poética.
La historia está situada en los meses finales de la dictadura de Ceaucescu y es un libro duro, nada complaciente, que implica mucha participación e implicación del lector para seguirlo. De atmósfera gris acero, transmite todo el hálito del miedo que corrompe al ser humano que vive bajo una dictadura. En este sentido, me viene a la memoria la asociación con la película Dos semanas, tres días, cuatro meses.
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