lunes, 19 de abril de 2010

Una noche en la ópera (3) - Chateau Margaux y La Viejecita



Programa doble el ofrecido en este abril en el Teatro Canal, y ambas obras, de corta duración, de Manuel Fernández Caballero. La dirección escénica corría a cargo de Lluís Pasqual, del que conocía en este terreno solamente el decepcionante Don Giovanni del Teatro Real. Pero la puesta en escena aquí es un acierto del principio al final.
Chateau Margaux la presenta como un concurso radiofónico de la España de los 40 ó 50 con todos los elementos propios de esa época, el omnipresente ejército, los anuncios comerciales de Cola-Cao, el provincianismo de los concursantes... Y la segunda parte del programa de radio es la radionovela La Viejecita, idea suficiente para dar paso de una obra o otra.
La puesta en escena presenta un antiguo salón de actos donde se emite en directo el concurso radiofónico, siendo el público al mismo tiempo el público invitado a la retransmisión. Para la segunda parte, desaparece todo ese decorado y aparece una fastuoso doble escalera de palacio de renombre, en cuyo seno se aloja la orquesta.
A pesar de esta incómoda situación de orquesta y cantantes que obliga a estos a cantar sin las indicaciones del director de orquesta, no hubo problema alguno en los tempi, lo cual es más que meritorio.
La música de Fernández Caballero es fresca, parece recién salida de la pluma, y se asemeja a toda la música vienesa y despreocupada de los valses y galops. De hecho, el vals de Chateau Margaux en nada tiene que envidiar a los de Strauss.
El reparto que cantó en la función que asistí estaba encabezado por Anna Nebot, con buen color vocal, agudos restallantes, pero de pésima dicción; y Borja Quiza, de ascendente carrera como barítono muy lírico, que interpretó una viejecita llena de vigor y acción escénica. Pero la estrella de la noche fue Jesús Castejón como locutor de radio: él solo llena la escena y dota a cada papel de los gestos necesarios para hacerlo creíble.
Orquesta y coro estuvieron a la altura del evento comandados por un estupendo José Ramón Encinar, que extrajo toda la calidad que estas músicas escritas las más de las veces con prisas poseen. Una buena noche de zarzuela para mantener en el recuerdo. Este es el camino de la recuperación de nuestra zarzuela, si alguno ha de existir.

Os dejo con un fragmento de Chateau Margaux en esta puesta de Lluís Pasqual interpretado por Sonia de Munck, justamente la soprano del otro elenco.

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