
Fuertemente alentado por una reseña de Vargas Llosa, me decido a leer este libro, cuyo título es el verso de un poema de Borges, de un autor, Héctor Abad Faciolince, del que tenía vagas noticias pero al que reconozco que nunca se me hubiera ocurrido acercarme. Es una novela autobiográfica que trata sobre la figura del padre del autor, que fuera asesinado en 1987 en Colombia, aunque también ofrece un friso de cómo era la Colombia de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, y un retrato cariñoso del resto de su familia. Sin caer en la tentación de la sacralización del padre, Héctor Abad lo retrata como una persona enormemente humana y con un compromiso social hacia los más desfavorecidos socialmente que fue lo que provocó que lo hicieran asesinar. La relación del padre con el hijo es de total comprensión y muy enternecedora, nunca recrimina nada a su hijo y la felicidad que irradia el padre proviene de que tiene siempre cerca a su mujer y sus hijos, es decir, quiere a sus hijos simplemente porque existen, no por lo que han llegado a ser en cuanto a oficios o estudios.
A pesar de la tragedia de la historia, el libro es un canto a la vida, y más que de felicidad o de su búsqueda, el libro nos invita a ser alegres como escudo único para andorretear por los caminos de la vida. Hay una comprensión grande de cómo podemos enfrentarnos a nuestra propia vida y darle un sentido, conseguir tener una existencia dotada de significado para nosotros y para los que nos rodean.
El estilo de Héctor Abad es engañoso; su prosa está cubierta de una simplicidad que aparenta una facilidad en su creación, y esta facilidad es aparente, porque escribir así implica saber qué palabras, qué adjetivos y cómo realizar las frases para que no fatiguen, para que parezca que el autor no está contando con palabras de la calle, como si fuera una conversación entre amigos delante de un café, una bella historia. Es un libro escrito desde un profundo dolor y desde la rabia de saber que aún están impunes los asesinos de su padre, pero es un libro al mismo tiempo para reconciliarnos con la vida.
Cuando asesinaron al padre, en uno de sus bolsillos había un poema, que transcribo a continuación
Héctor Abad ha indagado hasta averiguar que el autor es Jorge Luis Borges, pero esa pesquisa es parte de otro libro que acaba de publicar.
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