Leo el artículo "La libertad de hablar" de Emilio Lledó publicado el día 27 de febrero de 2010 en Babelia, el suplemento cultural de El País que publica semanalmente los sábados. Y hay una frase que podría servir como el mejor alegato en favor de la lectura, de la existencia de los libros y de nuestra relación con ese objeto:
"Porque los libros no son sólo objetos donde se remansa el lenguaje de la oralidad. Los libros nos leen también porque sus palabras son miradas que se reflejan en el cristal, aún limpio, de nuestros primeros pasos en el conocimiento".
Y siempre me da la sensación, cuando leo artículos en defensa del libro, de sus valores, de la imperiosa necesidad de promover la lectura como empalizada ante la barbarie, de la necesidad del lenguaje escrito para entender el mundo de que todos estos artículos son enormemente satisfactorios pero sólo para aquellos que ya estamos convencidos de las virtudes del libro y de la lectura, nos retroalimentan en nuestras creencias, aún más si van firmados los artículos por prestigiosos pensadores como el caso de Emilio Lledó.
Y la gran cuestión sigue sin respuesta: ¿Cómo hacer que el que no lee lea?
Ahí va el link con el artículo mencionado de Lledó
http://www.elpais.com/articulo/portada/libertad/hablar/elpepuculbab/20100227elpbabpor_3/Tes
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