sábado, 3 de julio de 2010

Un día en las carreras (7) - Meeting Madrid 2010


Esto no es ninguna fanfarronada. Es que previo al Meeting, donde corren los profesionales, han abierto una serie de pruebas para populares, y, gracias a mi compañero Luis Carlos Onecha que me informó a tiempo, me inscribí para correr los 1000m. Nunca he corrido únicamente 1000m y menos del tirón en sprint, y menos en una pista de atletismo auténtica. Además, como vivo al lado del Polideportivo de Moratalaz donde se realizará la prueba, llevo ya 15 días viendo la instalación de las gradas supletorias adicionales. El tiempo que me atreví a dar, repito que sin haber realizado esta prueba nunca, fue de 3'40''. Y, efectivamente, dos días antes me veo inscrito en la prueba de 1000m Open 4 con salida a las 17h46'.
El día del Meeting fue ayer, 2 de julio de 2010. Y sobre las 16h 30' de la tarde allá que me voy a recoger mi dorsal. Entro por la parte de abajo del polideportivo, entrego mi mochila y me pongo a trotar para calentar unos 20'. Veo a algunos que ya calentando auguran ir muy rápido. Somos la cuarta prueba Open de la tarde. Nos llaman al lugar donde nos reúnen antes de saltar a la pista y reconozco cierto nerviosismo. Ni siquiera sé qué hacer en la carrera, si salir a darlo todo y ver hasta donde llego o regular de menos a más. En fin, aquí me veo en la pista ya dispuesto a intentar marcar unos 44'' cada 200 metros para intentar igualar la marca que me inventé.
Pistoletazo de salida, grupo compacto y yo casi a la cola. Tras 500 metros estoy realmente el último, pero viendo que no estoy mal de fuerzas a 200 metros de la meta comienzo a dar grandes zancadas -es una forma de correr sprintando que puedo hacer pero que no sé cuánto tiempo puedo aguantar-, y para mi sorpresa consigo adelantar a cuatro corredores, y llegar casi adelantando a otro grupo de tres que tengo por delante. Tiempo final -oficialísimo, pues lo han medido los jueces de la RFEA-: 3'25''80''', y con veintipocas milésimas menos han entrado el grupito ese de tres por delante de mi, de manera que de haber tenido 10 metros más me los hubiera tragado también. Puesto final el octavo.
Experiencia fantástica, pero como siempre, no me manejo bien aún esto del atletismo. Tal y como llegué, totalmente entero y sin desgaste alguno -de hecho, debería haber corrido en sprint mucho antes de los 200 metros para al menos llegar cansado-, creo que puedo bajar esa marca. Cada día me seduce más la idea de apuntarme a un club de atletismo a recibir consejos profesionales que me permitan quedar satisfecho tras la carreras.
Tras un tormentón de verano que paralizó la pruebas, estuve viendo a los profesionales, y la verdad es que da gusto ver cómo se desplazan por la pista. Entre ellos estaba Mayte en 800 metros, que volvía a la competición este año y que quedó última de su carrera, ruth Bietia en salto de altura -quedó cuarta con 1m92cm-, un 1500 femenino con Natalia Rodríguez, en un excepcional estado de forma, y un 800 m masculino de mucho nivel, donde corría también Casado, y Kevin López, que viene de categorías inferiores. Disfruté mucho, aunque al final estaba aterido de frío. Viéndolos correr, me veía a mí mismo bajando sin parar mis marcas hasta ir con un ritmo en estas pruebas de 15' cada 100 metros.

Un día en las carreras (6) - II Carrera Norte-Sur


































El pasado 20 de junio se celebró la II edición de la carrera Norte-Sur, una carrera en la que el corredor se inscribe o bien por el equipo del Norte o bien el de Sur, y gana el equipo cuya promedio sea mejor. Tanto Cristina, mi vecina corredora, como yo nos hemos inscrito por el Sur. La idea de ambos es bajar nuestra MMP, ya que el recorrido es propicio: sale de Plaza de Castilla y entra en el Retiro por la tremenda cuesta que conduce a la Plaza del Ángel Caído. En teoría es más bien cuesta abajo hasta el Km8 en que entramos en el Retiro.
El día ha amanecido espléndido y por motivos ignotos la carrera se retrasa hasta las 9h 30'. Ya al calentar observamos que las camisetas amarillas, las del Norte, son más numerosas que las del Sur, de un azul pálido bastante feo. Mi intención recóndita es bajar a 40', o sea, mi ansiada marca de 4' el kilómetro, pero dudaba de poder conseguirlo, por estar a casi tres minutos de los 40', lo que implica un salto cualitativo muy grande.
Salimos y el primer kilómetro lo paso a 4'17''. Ya está claro que no habrá 40'. Los cinco primeros kilómetros, que consigo correr en 21' son bastante duros, pues a pesar de tener muchas cuestas para abajo por Serrano y Pio XII, también hay muchos repechos que impiden ir a un ritmo constante. Confiando en mejorar un poco mis 42' 48'' aprovecho hasta llegar al Retiro para estirar la zancada y la frecuencia, la subida no se me hace tan dura como había previsto, y aún tengo fuerzas para recuperarme en el kilómetro y medio que corremos dentro del Retiro. Al llegar a meta marco un tiempo de 41'44''. Un minuto menos que mi MMP. De 2430 corredores entro con este tiempo el 206. O sea, empiezo a estar en el grupo de populares "que aprietan" por decirlo de alguna manera.
Siempre me quedo con la duda de si la carrera fuera totalmente llana, qué tiempos marcaría. Pero mientras siga corriendo en Madrid, mucho me temo que no resolveré esta duda jamás.
¡Ah, se me olvidaba! Cristina bajó su marca unos 5' hasta 47' 30'' y el Sur ganó por segundo año al Norte.

jueves, 10 de junio de 2010

Un día en las carreras (5) - XXIII Carrera Hoz del Huécar


Aprovechando que mi hermana vive en Cuenca, me inscribí en esta carrera popular de 14Km 750m que tenía buena pinta. Es una distancia a mitad de camino entre los 10 Km populares y la Media Maratón, y se adecúa a mis condiciones de corredor amateur, donde a veces los 10Km me saben a poco. En la página web no veía altimetría, pero me temía, como luego se cumplió, que no iba a ser una carrera cómodo. Además era también la primera carrera que corría por la tarde.
Así que a media mañana nos fuimos a Cuenca, y tras el descanso después de la comida me marché a recoger mi dorsal. Poco a poco se fue animando el punto de partida, desde la calle carretería. Eramos unos 1400 los inscritos, aunque llegaron a la meta 1022 corredores. Los primeros kilómetros eran llanos, luego del 6 al 8 cuesta arriba, del 8 al 11 en toboganes, del 11 al 13 cuesta abajo y llano hasta la meta. El primer kilómetro lo marqué en 4'30'', y la media de los tres primeros fue 4'40''. No recuerdo más parciales, pero sé que del 6 al 7 hice 5'20'' y del 7 al 8 5'30''. Además comenzó a llover e incluso a granizar mientras subíamos del 6 al 10, lo que hice la pronunciadísima bajada bastante peligrosa por momentos.
Al final marqué 1h 9'3'', que arroja una media de 4'40'' exactos, ocupando el puesto 301 en la general, lo cual creo que no está mal, teniendo en cuenta que hemos corrido a tirones. La carrera en sí es bella por el paisaje que la rodea y el buen tiempo que nos hizo -para mi buen tiempo es que no nos achicharramos. Como punto negativo, no tienen aún chip para cada corredor.
Novedad en las sensaciones: después de la bajada de dos kilómetros a grandes zancadas, a la hora de afrontar el llano me quedé sin tracción alguna. Perdí la sensibilidad en las dos piernas. Al día siguiente tuve ligeras molestias en los muslos de alargar la zancada, supongo que sensaciones habituales pero que yo he conocido por primera vez.
Próxima carrera: 10Km Norte-Sur el día 20 de junio, donde voy a intentar batir mi MMP en 10Km.

Cine de madrugada (2) - El último caballo de Edgar Neville


Aprovechando las vacaciones de Pascua, estoy viendo varias películas de Edgar Neville, autor minimizado y ninguneado por su filiación fascista. El último caballo del año 1950 es de una actualidad sorprendente. Su argumento, con el papel protagonista de un joven Fernando Fernán-Gómez, se centra en el cambio de medio de transporte del caballo al coche. Ante la desaparición de la caballería como unidad del ejército, FFG compra su caballo al acabar su instrucción militar para evitar que sea vendido como caballo de picador para los toros. A partir de ahí se inician las complicaciones pues Madrid ya abandonó las casas de postas, y tanto el alojamiento como la manutención en una ciudad plagada de coches de un caballo es asunto serio y costoso. Siempre con buenas dosis de humor en las situaciones planteadas, la película viene a ser un alegato a favor de ese mundo antiguo que desaparece, sustituido por otro quizá más moderno, pero que arroja a la cuneta una serie de valores que son los ponderados en la película: el tiempo disponible, la ausencia de prisas, la relación con la naturaleza y el mundo animal como parte sustancias del hombre…. ¿Quién no reconoce en estos valores muchas de las iniciativas actuales que recomiendan una vuelta al tomarse tiempo para uno mismo y su entorno, vivir de forma más natural… en movimientos como Slow y evitar la vida estresada a la que nos abocan?

Los libros perplejos (10) - Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de David Foster Wallace


De todos los estilos en que es posible escribir, el humorístico es el más difícil. Lo más complicado dentro de la escritura es hacer reír o al menos sonreír al lector. El dominio de los recursos que permiten desencadenar esa sonrisa cómplice es algo que ha estado al alcance de muy pocos escritores, y sin lugar a dudas, Wallace es uno de ellos, y no de los peores dotados por cierto.
Wallace, que se suicidara el 12 de septiembre de 2008, era el autor de más proyección de la generación posterior a DeLillo y Roth, la bautizada en España como Generación Next, y a la que pertenecen también autores como Sedaris.
DFW se mueve en un terreno a mitad de camino entre ficción y la realidad, suponiendo que realmente sean territorios distintos. El principal recurso que usa es la ironía, lo cual implica una distancia sobre el objeto considerado, de manera que se puedan apreciar en él características distintas a las apreciadas en una distancia corta, permitiendo así la exageración de unos rasgos y no otros, y la distorsión de la realidad, lo que en última instancia provoca el humor.
Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, el cuento que da título al libro, nos muestra al autor embarcado en un crucero de lujo semanal y narra sus peripecias para el distinguido público lector de una revista. Tiene mucho de observación sociológica y pone al descubierto las sinrazones de muchos de nuestros comportamientos, y las grietas de nuestras almas, así como la infelicidad existencial del ser humano (igual me estoy pasando en las pretensiones del autor).